miércoles, junio 20, 2012

Las cosas que se complican


Dicen mis compañeros de trabajo que debo seguir yendo a terapia, porque los machines que me gustan, nada más no. Yo es que entiendo, comprendo que llega un momento en la vida que las cosas se complican, como ya lo he dicho hasta el cansancio: los interesantes y guapos, están tomados; los medio interesantes y medio guapos, pululan por ahí (pero son como tímidos, nomás no sueltan prenda ni dan pie a nada), y el resto son gays.

De esta evaluación, no me queda sino hurgar en esos pequeños recovecos para ver qué encuentro. De últimas, me encontré un norteño bonachón, que no pudo comprender que soy una señorita MUY ocupada de lunes a viernes, así que cuando me insistió para vernos, después de una primera vez, y le dije "mira papi, está muy cabrón, yo hoy es que no puedo, ya vemos el finde si eso", se me puso loco, lo que sigue: mandó mails, sms's a granel, apegadas todas sus misivas al argumento ése de "qué hice mal, dime para remediarlo, ¡POR QUÉ NO ME QUIERES VER!". Yo, que últimamente muy pocas veces me inmuto ante algo semejante, pensé que justo ése era el momento de colgar y cortar toda comunicación. A sólo una cita, vaya tela. Si acaso, por amabilidad (poquita, no crean que tengo paciencia de santo), contesté el celular una vez, para que me dijeran: "esta noche vuelvo al lugar donde cenamos la semana pasada, te esperaré a ver si tengo un déjà vu". Claro que yo no dije nada, ni sí ni no, nada, sólo algo como "ah, pues está bien", sólo para recibir réplicas más tarde, cuando era obvio que no me aparecería por ahí. Pero es que ¡ni muerta! Que les quede claro: altos, chaparros, feos, guapos, inteligentes o medio inteligentazos: a mí con chantajes no. Ni chantajes ni manipulaciones. El machín todavía tuvo los huevos para escribir un mail más con la cantaleta de "pero qué querías si me volviste loco". Que lo tengan claro: yo NO tengo la culpa que se vuelvan "locos" por mí, no es mi responsabilidad cargar con eso. Si con 38 años el compa no es para enterarse de eso, ya nos cargó la chingada (que ojalá fuera la verga, pero no).

Así que machines, damas y caballeros, no me vengan a mí con la lata ésa. Vayan mejor a terapia, háganle al mundo un favor. Yo, ya no recojo basura. Gracias. Adiós.

GIN: Como la verdad sí creo, un poquito, en el mundo y hasta en el amor de vez en casi nunca, ja, disfruto las tardes lluviosas con sushi y Hendrick's con tónica. Me calzo las botas rosas y salgo con esos buenos amigos que me conocen prácticamente de toda la vida. Y me hago al ánimo de que el verano en aquestos lares es así, lluvioso. Ya estoy yendo a adquirir unas buenas botas de agua, paraguas poderoso incluido ;)

2 comentarios:

el7palabras dijo...

¡¡¡¡BRRRAVAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!! ¡¡¡BRAVÍSIMAAAAAAA!!!!

¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP!


Mariana, me quito el sombrero. ¡Cuánta inspiración! pasión, claridad.
Esque lo leo y río con madre.

Ese estail entre catalana y de guanatos... hará es cuela.

Muy bien.

CHICO CHANGO dijo...

Yeeeeeiiiiiiiihhh!!! jajajajaja

Esta es la marianita que me encanta leer, wildy pero sabrosa jijiji Te extraño un motonazo.

You know who*