viernes, junio 01, 2012

Juar/Plop


Querido diario:

Este primero de junio amanecí con la Chalis luego de una velada de desestrés: fue salir de la chamba y correr al bar más cercano en pos de un remanso de gardenias en cuerpo de cerveza. Fue un día de puros antojitos mexicanos: chilaquiles para el brunch-comida y pozole de cena. Qué decir de las flautas de postre. Buenazas. Y luego la soledad de la noche, pero aunque soledad, con la compañía del fresco que trajo la lluvia. ¡Ah! Me encanta el fresco y la lluvia, pero desde mi casita: odio mojarme. En la comida, mis amigos tuvieron a bien guiarme en eso del albur: sigo reaprendiendo viejas costumbres. Y es que yo bebía un agua de pepino que me recomendó el Cañas, tan guapo el Cañas. Ja.

De anoche recuerdo poco. Dicen que bebía una michelada en pleno Xola con la patrulla a metros. Chalis deseó que me trepara para tener que decir hoy en el curro que estaba entambada. Hubo tacos, hubo drama porque creí perder las llaves de mi casa que llevaba en el bolsillo. Decían que me había arreglado mucho ayer: yo sólo pensaba que fue una suerte de elecciones fortuitas, gracias a las cuales logré arrancar las miradas de ¡dos muchachos, dos! de la chamba. Algo es algo.

Querido diaro, sé que no me escuchas, pero sé que estás ahí y eso, es un gran consuelo. 

Juar.

PICOPIC: Un hotel en medio de la semana y con ello, la prueba de que nada se cierra por poca usanza. Plop.

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