sábado, junio 30, 2012

Elecciones



Fue por ahí de marzo del 2005 que decidí que tenía que irme pa' Barcelona a cumplir uno de mis "sueños máximos": estudiar un doctorado. Y sí, me fui, pero no terminé ningún doctorado: tenía que trabajar un mínimo de 40 horas semanales. Eso y que me quedó grande la elección: un doctorado era un tareón que así, trabajando, no me daba la maceta para tanto. Pero las materias cursadas me dieron para que contara como un posgrado bastante decoroso. Y sí, me fui y dejé a Tomás que nunca fue capaz de decirme que en realidad no podía con la idea de que me iba. Prometió esperarme, aguantó lo que pudo. Todo se fue al carajo con la distancia. La cuestión es que de no haberme ido, no sería todo esto que soy. Punto.

El lunes pasado decidí ir, saliendo de trabajar, por mi ropa a la lavandería. Estaba lista desde el viernes, pero postergué la recogida, porque no me dio la gana salir de mi casa durante el fin de semana a eso. No fui ni al súper. Practiqué el ostracismo total. Luego, ese lunes me enfilé hacia Torres Adalid por el puente que corona Amores y División del Norte y me quedé unos instantes embelesada por el reflejo del atardecer en los cristales del World Trade Center. De no haber sido así, quizá ni me encuentro con Tomás unos pasos adelante. Quizá.

Una tarde de agosto del año pasado mi navegación online me llevó de nueva cuenta al perfil de Alejandro en Flickr sólo para constatar que ya no estaba emparejado, como lo había visto por ahí del 2007, cuando pensé "¡ah! ¡Me gusta! ¡Lo quiero para mí!" y así. Decidí hacerle un guiño virtual y lo demás fue historia, una que duró apenas un año y me costó 6 meses de duelo. Tuve el gusto de conocer con él el maltrato psicológico, el chantaje, la manipulación pura y dura, los cuales no quiero volver a experimentar. Cuando lo conocí, creí entender que la "elección Barcelona" era lo que me había llevado hasta él y me sentí tan afortunada que daba asco. Ahora no creo ni en lo uno ni en lo otro. Pero sin él no hubiera vuelto al DF, donde me he vuelto a encontrar a Tomás, casado y con hija.

Hay cosas que no entiendo, que no tendría ni qué. Todo es tan claro como el agua, si queremos verlo así, o no: lo enturbiamos y complicamos hasta el cansancio. 

De los anteriores hechos se pueden hacer mil lecturas, todas diversas. Y no quisiera masticarlas tanto: quiero, merezco y necesito pasar página. Eso sí: saber que el idiota de Tomás vive tan cerca, no ayuda mucho. Así que mientras decido, sí, miro aviones de tanto en tanto, esperando una señal.

Eso sí, si no gana AMLO esta elección de mañana, tendrá que ver para tomar providencias.

FOTICO: La marianaforever versión blog cumple 6 años este entrante julio. Se dice fácil, tantas historias, tanto dicho. Nunca pensé que tendría un blog, hasta que conocí a Pere y tuve un blog. Dice que creó un mounstro. Personalmente creo que el mounstro encontró uno de sus derroteros.

4 comentarios:

chalyvera@gmail.com dijo...

Cuando uno se amarra mentalmente a algo, es dificil vivir a plenitud.

El pasado, es solo eso pasado, ido, perdido y jamas recordado, solo existe el mañana.

Abrazos

el7palabras dijo...

"Sólo existe el mañana".

Y eso me consuela más y más, porque la de historias que faltan por acá.

Lo sabe usted, fan de fanses. Fan from hell.
Besos.

mariana m* dijo...

Toda la razón. Toda la razón y toda la razón.

ñ_ñ

mariana m* dijo...

Toda la razón. Toda la razón y toda la razón.

ñ_ñ