martes, febrero 14, 2012

Espejismo


Ese día caminamos por Gràcia, sin rumbo fijo o quizá sí. Tenía que tomar una foto de la enorme botella de Hendricks porque no sólo se trata del ginebra más rico que he probado en mi vida, sino porque era realmente una botella monumental, tomando en cuenta precios. Un cubata de gin tonic con Hendricks salía en 8 euros. Hacer las cuentas. En aquellos tiempos todavía rondaba la "felicidad" en nuestra vida juntos, aunque estoy segura que ya me habías retado porque bebía demasiado, porque fumaba, porque era yo. Entonces lo supe: siempre quise a un médico a mi lado, en mi cama, en mis juegos, me parecían tan interesantes, cultos, divertidos, perversos, capaces; pero un médico como tú, controlador, rey del mundo, no. Fuiste espejismo de mi largo divagar en un desierto en el que llevaba mucho tiempo perdida. Mordí el anzuelo.

Tampoco es que hubiera vuelto a ser la misma que fui antes de conocerte. Estoy como en un punto ciego: no me veo, pero ahí estoy.

Me encanta el ginebra Hendricks: servido con rodajas de pepino y lo probamos ese día u otro más en una cata que nos organicé en el Saint Germaine, un recorrido a través de todos los ginebras que servían en uno de nuestros lugares recurrentes, el cual truncaste. Tú querías volver a casa y yo no. Yo quería seguir la fiesta, la noche, los ginebras. Tú querías la cama, los besos, los abrazos, creo recordar. Era marzo y ya lo sabíamos, nada iba a funcionar. Y ahí está el secreto, la receta, la verdad: tienes que ir por la vida con los que son como tú y brillar con ellos. De otra forma, no se puede. Todavía te odio porque me hiciste sentir tan poca cosa. Insignificante y pequeña, que no tendría nada de malo, si no hubiera sido porque me estabas mirando desde lo alto. Me empequeñeciste, me dejaste ahí. Tengo el presentimiento que ese es tu súper poder en esta vida.

FOTICO: Otra vez, posteando de noche y obteniendo rayas. Vaya usted a saber por qué. Hoy pensaba, en plena calle, que me daría pavor volver a verlo. Me di cuenta que me produce ansiedad extrema circular por calles y avenidas. Tengo que resignificar al DF. Porque el DF no eres tú. Y no quiero salir de mi trabajo o casa sintiendo la rajada en la panza.

NOTA: Me cansé de las rayas y de postear dos veces la misma foto. Aquí re-subida gracias a Picassa Albums. Y ya me voy que estoy escuchando a Bon Jovi y qué.

6 comentarios:

JULY dijo...

mi pelipelirroja, cada vez que leo las porquerías que hacía el Verde me trae tantos recuerdos de mi peor relación. Como tú dices, tienen el "superpoder" de la chiquitolina y hacerte sentir el ser más ínfimo del planeta. Mija, usté es una mujerona y cuando lo veas en el DEFE lo aplastarás con tu gran personalidad. He ahí el por qué el güey se esforzó tanto en minimizarte.

Anónimo dijo...

leerte es un placer, en este tu proceso vívelo, escribelo para que poco a poco se vayan los demonios y un día de esos te lo comas de un bocado.

NTQVCA dijo...

Marianita, tendrás que seguir escribiendo y escupiendo los recuerdos de él, entiendo el coraje que da penser: "¡pero porque ese poca cosa me hizo eso a mí que soy tan grande!"
Pero ya veraz que el DF es grande junto con la gente que lo ama y lo vive, ya tendrás tus nuevos lugares favoritos que te irán borrando poco a poco los malos ratos.

AquellaChica_ dijo...

Mariana, qué linda manera de escribir, desahógate que para eso es tu blog, y vacía las cosas que llevas dentro, los pedazos de ti, los recuerdos... Júntalos, ármalos de nuevo, luego entonces, después de todo eso será posible que un día sin darte cuenta lo hayas sacado por completo de tu vida.
Un abrazo con mucho cariño.

mariana m* dijo...

En una respuesta, todas: no es que yo me sienta así como un mujerón, porque vamos, tengo conciencia de lo que soy, pero no me gusta sentirme superior a nadie. Aunque, en este caso reconozco que lo vil, es lo vil aquí y en China.

Y sí, desahogándome, porque tragué mucho.

Aunque por momentos voy de aquí a "¡oh! Es que el Verde fue tan bueno conmigo". En fin. Es lo más raro eso de justificar al enemigo. Porque ¡oh! ¡sí! Me sentí dormir con el enemigo cada y una de las noches después del 28 de mayo hasta el 7 de octubre del 2011. Tal cual. Quizá la estupidez llamada enamoramiento existió ante. Luego, ya no.

Anónimo dijo...

Son cosas que occurren al confundir la eternidad y el verano. Ya ves...