martes, febrero 28, 2012

La vida en pleno

A Nate le acaba de suceder algo que no esperaba tan pronto. Quizá era justo el momento, que ya voy en la quinta. Y me encanta porque justo así es la vida, porque el hombre, el personaje que es el hombre, se ha querido encerrar en personas a las que termina sin querer. En los demás está la felicidad que busca. Ese es el problema, Nate busca, cuando hay que detenerse, tomar la decisión de ser feliz. Vamos, que no está mal elegir de vez en cuando.

Trato de hablar sin hablar al mismo tiempo de lo que pasa en Six Feet Under, para no convertirme en la más spoiler, aunque tal vez lo esté siendo. A mí ya nadie me puede arruinar el final porque sin querer lo vi hace un par de años. Era un video de Sia, con una canción súper triste. Ya ni recuerdo el nombre, pero sé que pronto me lo toparé. Tal y como es la vida, con su final inminente.

Y tengo unas ganas de correr y contarle a Shari que Alejandro se parece tanto a George. Su petulancia de sabiondo, su necesidad de estar con una mujer, de manera que si no tiene a una se busca a otra y va saltando así de matrimonio en matrimonio. Aunque a George sí que lo podamos apreciar como el loco que es y Alejandro vaya tan campante siendo visto como una "linda persona". Ganas de hacer de Ruth yéndole a advertir a la siguiente mujer, como a ella le hubiera gustado hiciera su antecesora, que el hombre está loco y que se esmera cuidadosamente por ocultarlo para así poder cazar a su siguiente presa. Qué mal que no sea yo tan buena samaritana o tan metiche. Hasta eso. ¡Juar!

Hoy ya creo que esa es de las series que te cambia la vida para siempre. Tal y como lo hace un hijo o la vida en pareja, que te cambian. Luego tienes que ir por ahí haciendo malabares para volver a ser tú mismo, sin volver a ser tú mismo. La vida en pleno.




PCTRS: Hoy me topé con un viejo conocido (y conocido de bien poco) en el Twitter. Me hizo gracia y me dio gusto al mismo tiempo, porque la verdad, es que ese poco tiempo que lo conocí, me gustó un montón. Malo que tenía novio y no hice eso de probar la fruta prohibida por quererme reivindicar de tanta maldades mías. Raro, pero cierto. Les digo, la vida en pleno. No siempre es la misma ni igual a lo que creemos conocer.

NOTA: El post original, con las fotos elegidas, iba de otra cosa. Porque últimamente cierro los ojos y me veo en pleno Regomir con D'En Gignas camino al Tropezón. O en Rosello con Marina, entrando al Open Core. Es cerrar los ojos y volver a estar. A veces, también pasa con los ojos abiertos. Pero es de esos golpeteos que te llegan con calorcito en la panza. Tan vívidos. Extraño. Los extraño.


VÍDEO: Es así de simple. Estamos vivos.

domingo, febrero 26, 2012

Carne de cañón



Algo me pasa, pero estoy casi convencida que es la edad y las tundas de los últimos meses: mi extraño gusto por ser carne de cañón decreció al grado que ya no doy paso sin huarache. El despeñadero me extraña, el drama piensa en mi tanto y yo, más tranquila que una pamplina, lo que quiera que esto sea.

Recordé esta mañana dónde estaba hace un año, dónde no estaba. Recordé por qué odio tanto hacer Skype y a pesar de lo bueno que pueda ser mi ex en las artes amatorias orales, también repasé el entrelíneado y el por qué, gracias a dios y al cielo, no estamos ni ahí.

Ayer me adentré en mi cuerpo y me extendí en un oleaje que sólo es mío. Sin ser lo mismo, es suficiente para mí. No estoy lista para volver al despeñadero, reventar, transgredir. Y me dijeron que lucía radiante después. Lo que tienen los orgasmos. A solas, a veces, es rico también.

PLANTA: Temo por su vida, que la he notado un pelín decaída, pero un pelín tan solo. Iré midiendo las dosis, porque pasé de regarla cada dos días a cada semana y no sé, me tiene consternada su desarrollo. La diferencia, supongo, es que yo no la parí. ¿Qué se sentirá parir algo incompleto, roto? No quiero ni pensarlo.

miércoles, febrero 22, 2012

Mentidas que no mentadas


Según Nathaniel Fisher, el tiempo se va como agua de las manos cuando sólo pretendes ser feliz. No sé si estoy del todo de acuerdo, lo que sí sé es que la vida, no es vida cuando nos mentimos y mentimos a los demás respecto a nuestro verdadero sentir.

Me veo en todos y cada uno de los personajes de Six Feet Under y envidio tanto a Claire, porque es una pelirroja natural. Gracias, dios, por los tintes de cabello, un milagro de la química y la cosmética paliando traumas de muchachas como yo.

Algo se revuelve en mi cabeza y yo con tanto trabajo, ahí voy, desahogándome con quien me lo permite, con aquellos en quienes puedo confiar. Es así como las madejas hechas enjambre se tejen delicadamente. Casi que puedo dormir con la que tejí hoy, sin frío, sin dolor, tan lejos de todo como siempre. 

Lejos no es mejor sólo cuando lejos es mejor. Sobrevivir, que le llaman. Y se hace así: nunca necesariamente cerca de los tuyos. 

ARBRE: Cada vez hace menos frío y no sé si alegrarme, porque no hay que vestir tanto abrigo, o asustarme, porque si estamos todavía en invierno y al medio día se nos descuelga un maravilloso 25º, ¿cómo nos iremos a freír en pleno verano? Ya, que en el verano acá llueve a cántaros, se me olvida. Igual, no sé qué pensar y da lo mismo, habrá ventilador en casa si fuera necesario. Y como el árbol, todo enramado y con los cables atravesados, esa soy yo. Qué raro.

lunes, febrero 20, 2012

Nivel planta



La cuestión, dicen, es empezar por la planta para luego pasar al nivel mascota. Yo, hablo con la mía y la regaba cada dos días hasta que en terapia corrigieron mi exceso de atención: a un pelo de ahogarla estuve y creo fervientemente que así sería como madre. Quizá, como me dijo mi hermana hace no mucho, no debería tener hijos. Vaya lindo deseo, premonición o lo que sea.

En uno de mis dislates más sonado de los últimos días, osé beber demasiados whiskeys en un festejo típicamente tapatío. Más tarde, vomitar me costó una de las relaciones que  más valoraba o una de las que más. Se puede perder tanto por vomitar, por una pérdida de conocimiento, por egoísmo etílico. Y voy a parar aquí, no voy a ir al despeñadero al que el mentado ex del momento me llevó. Pero sí voy a admitir algo: no estoy en mi mejor momento. También: no estoy para egoísmos de sobrios, para juicios de alguien que parecería no se puede ver en un espejo y verse de verdad. Quisiera pensar que sí se ve y es sólo la circunstancia. En realidad, no quisiera pensar nada al respecto. Es sólo que da la casualidad que no soy la única persona con la que se ha enemistado a menos de un grado de parentesco inmediato.

Decía de la planta, es una maravilla tenerla tan cerca. Vino cargada de amor y buena vibra. Lo del amor me da pánico de sólo escuchar la palabra nombrar. Es cuestión de ir lento. Fluir. Esa es la cuestión. Y el tiempo dirá.

Pronto: nivel mascota. Entonces, tendré el salchicha con el que tanto sueño. Ya que tenga una vivienda con un patio al menos, porque me parece un crimen tener perro en tan poquitos metros cuadrados, crimen total.

LUNARES: Cargadita de pilas vengo yo, de un viaje que más que terrestre, sentí como personal, como de reencuentro verdadero. Te puedes aclarar tanto aún en las rupturas o rompimientos. Al final las cosas se rompen por algo, pero tener las cosas claras es algo que valoro demasiado. Un "no soy yo, eres tú". En este caso, me van a disculpar, pero es así. Ni hablar mujer...

martes, febrero 14, 2012

Me cago en San Valentín


Me pone nerviosa la espera en la caja del súper, cuando hay que controlar el precio de los productos, que todo cueste lo que fue considerado prudente mientras el niñato o niñata que pretende poner tus productos en la bolsa, lo haga cual debe. A veces es gente de la tercera edad, depende del establecimiento de tu agrado. 

Los nervios nacen de la necesidad de tener que controlar dos acciones al mismo tiempo, sin chistar, y coordinar todo para que salga a pedir de boca. El niño en cuestión siempre podría anudar la bolsa de las frutas o verduras y eso me caga, así que al tiempo que miro que la cajera cobre bien la crema corporal, tengo que indicarle al susodicho que no lo haga, que no anude esa bolsa, que luego me costará el doble deshacer su proeza y yo, yo reciclo todo, así que quiero esa bolsa íntegra para reutilizarla en otro menester. He dicho. 

Hoy llevé chocolates con tequila Corralejo y repartí a mis favoritos en el trabajo. Obligada, una entrega, sí fue. Pero recibí paletas a cambios. Hasta los del puesto de jugo de betabel con naranja y apio (buenísimo, por 15 pesitos) me dieron paleta. Ya hubiera yo querido aunque sea darme a un paleta, pero bueno, ni en mis más guarros sueños iba a suceder eso hoy. Así las cosas en DF, tan lindo él. 

ROJAS: Y encendidas. Y dobles. Nos hará falta florecer, pero no se nos quitan las ganas de jugar con la luz y el desenfoque. Eso, pasó a veces, pero es como la luna, viene y va. Todo viene y va. Hasta tú, vas más que venir. Hasta eso podemos manejarlo. No es control, es certeza. Control, tu segundo nombre.

Espejismo


Ese día caminamos por Gràcia, sin rumbo fijo o quizá sí. Tenía que tomar una foto de la enorme botella de Hendricks porque no sólo se trata del ginebra más rico que he probado en mi vida, sino porque era realmente una botella monumental, tomando en cuenta precios. Un cubata de gin tonic con Hendricks salía en 8 euros. Hacer las cuentas. En aquellos tiempos todavía rondaba la "felicidad" en nuestra vida juntos, aunque estoy segura que ya me habías retado porque bebía demasiado, porque fumaba, porque era yo. Entonces lo supe: siempre quise a un médico a mi lado, en mi cama, en mis juegos, me parecían tan interesantes, cultos, divertidos, perversos, capaces; pero un médico como tú, controlador, rey del mundo, no. Fuiste espejismo de mi largo divagar en un desierto en el que llevaba mucho tiempo perdida. Mordí el anzuelo.

Tampoco es que hubiera vuelto a ser la misma que fui antes de conocerte. Estoy como en un punto ciego: no me veo, pero ahí estoy.

Me encanta el ginebra Hendricks: servido con rodajas de pepino y lo probamos ese día u otro más en una cata que nos organicé en el Saint Germaine, un recorrido a través de todos los ginebras que servían en uno de nuestros lugares recurrentes, el cual truncaste. Tú querías volver a casa y yo no. Yo quería seguir la fiesta, la noche, los ginebras. Tú querías la cama, los besos, los abrazos, creo recordar. Era marzo y ya lo sabíamos, nada iba a funcionar. Y ahí está el secreto, la receta, la verdad: tienes que ir por la vida con los que son como tú y brillar con ellos. De otra forma, no se puede. Todavía te odio porque me hiciste sentir tan poca cosa. Insignificante y pequeña, que no tendría nada de malo, si no hubiera sido porque me estabas mirando desde lo alto. Me empequeñeciste, me dejaste ahí. Tengo el presentimiento que ese es tu súper poder en esta vida.

FOTICO: Otra vez, posteando de noche y obteniendo rayas. Vaya usted a saber por qué. Hoy pensaba, en plena calle, que me daría pavor volver a verlo. Me di cuenta que me produce ansiedad extrema circular por calles y avenidas. Tengo que resignificar al DF. Porque el DF no eres tú. Y no quiero salir de mi trabajo o casa sintiendo la rajada en la panza.

NOTA: Me cansé de las rayas y de postear dos veces la misma foto. Aquí re-subida gracias a Picassa Albums. Y ya me voy que estoy escuchando a Bon Jovi y qué.

sábado, febrero 11, 2012

Stucked-colmo *



En las mañanas pienso en que podría salir de mi casa, pero no voy a encontrar ni una terracita para tomar un cortado con cruasán, leer La Vanguardia o El País y tomar los rayos del sol de invierno mientras un perro me olisquea y sus dueños fuman un cigarro tras otro. Pero allá, donde sucede todo eso cualquier mañana en la Plaça Virreina, no iba a dejar de tener la sensación de estar atrapada en un reloj de arena. Otro más de los apartados del Nideaquínidealláness.

Anoche: caminé al Superama por un tinto, queso de cabra y cualquier otra cosa para aderezar mi velada. Ya no llovía y la sensación del frío era deliciosa, una pasada. Iba disfrutando del recorrido, mirando por las ventanas de los departamentos, imaginando las vidas que los habitan. Lo hacía de un segundo a otro, el tiempo que me permiten los pasos y rápido voltear de una ventana a la banqueta, para no caerme (recordar que son una lindura de disparejas uniones), cuando pisé una mierda de perro y me cagué en todo yo misma. Todo eso, sólo para culminar en la caja sin poder llevarme mis productos, porque la tarjeta no pasa. La puñetera tarjeta no pasa, se imantó o algo, porque tiene dinero adentro y la condenada no fue para servir, sino para aguantar en su interior y negarme la posibilidad de beberme un tinto. Historias del más allá, supongo, porque ¡tiene dinero, coooooño!

*Titol: En honor al Juls.

PIC: La mujer florero tal cual. No sé por qué por las noches la red, más que blogger, se pone sus moños y es un no subir las cosas a la primera y una lata con el editor. En fin. Pensé que iguah con rayas luce, pero el original siempre es mejor. Tomada en la calle Roselló, entre Sardenya y Sicilia, en el Barrio de la Sagrada Falimia. Qué recuerdos tan hermosos. Y eso que iba con el pinche Verde cuando la tomé.

Síndrome de Estocolmo, mi amor ♥


No te lloré mucho y me dijeron que debía hacerlo. Pero no quería. Sólo sabía que había salvado la vida y pasé de sentir esa mano tuya rodeándome el pescuezo, invisible a la vista de los demás, a la libertad.


Y ya no sé cómo son tus ojos o tus labios. Tendría que recurrir a las fotos, pero da igual: ya no eres el que fue mío, ya te esfumaste en otras pieles, en otras bocas, te perdiste en la incomprensión. El cauce de la vida, siguiendo su curso.

Sigue siendo extraña esta, la fase de echar de menos a alguien que casi me extermina y acaba con lo que soy. 






CHICKFLICK: No es que quisieras una mujer florero, pero tampoco me querías a mí. Estábamos tan necesitados, nos urgía creer que al amor sí existía, que pasamos todas las alarmas por alto. Yo no digo que sea la perita en dulce que no soy. Es sólo que no te manejo el pasivo-agresivo, el chantaje grandes ligas. Siempre haciendo lo mismo: es separarse, la distancia e idealizar cabrón. ¡Me-cago-en-tó! Por cierto, el blogger anda falluco y mamón, como de costumbre, nomás ver la foto. ¡Por dios!

viernes, febrero 10, 2012

Falsos paraísos



Hay tatuajes que, al verlos, me llevan a preguntar el "dónde te lo hiciste" sólo para asegurarme de nunca ir  a parar al lugar de manufactura a agenciarme uno para mí misma. Porque sí, quiero uno y pronto.

Antenoche fue el caso. Lo siento, pero con todo respeto, como dice la Eliechi, no estaba padre lo que vi.

En otros asuntos y preguntándome el por qué de todas las ansiedades que llevo dentro, me desgajo en una sola respuesta: el proceso de readaptación. 

La nueva vida ha requerido un gran esfuerzo para reafirmarme y confirmar luego que sí, puedo y soy tan capaz como muchos incluso después de un letargo que duró demasiado tiempo.

Y en el proceso nos atoramos, porque es así, soy humana y me atoro: regreso al falso paraíso donde fui tan feliz como triste. Los happy flashes que le dicen o que me mencionó alguna vez el mentado ex de los cojones. Es así: lo extraño, porque no estoy metida en una relación ahora mismo, de ningún tipo. No puedo ni hacer de la equilibrista que va y se mete en la cama de quien sea, como sea, porque no, no puedo ni quiero. No me da la gana. Así de flacas quedaron las ganas de "amar" o cualquier cosa que implique un contacto cercano del tercer tipo. Escualidas, re pinches las ganas ésas.

Muero de ganas, es normal, pero prefiero guardarme. Luego pasa que cuando se está así de débil, es peor arrimarse a lo primero que pase. Queda ese vacío que no me gusta.

Tuve a bien hoy contar dos veces partes de esa relación mal sana. Pude así recordar cosas que por salud mental meto debajo de la alfombra. Extraño, pero cierto: reconozco el echar de menos a esa persona que tanto daño hizo justo porque olvido cómo es en realidad. La distancia hace maravillas, el tiempo nos permite olvidar cosas que debemos tener presentes para entender por qué estamos donde estamos.

Cuesta sangre, sudor y lágrimas estar sola y mantenerse en pie. Tenemos la piel curtida, sin embargo.

FOTO: Grande el Orva regalándonos una más de sus imágenes. Me hizo muy feliz ir con él a Tlayacapan. Es hermoso ir al campo de vez en cuando. Y nadar, es hermoso nadar :-D


jueves, febrero 02, 2012

Fatalista hasta las cachas


En algún momento, pensé que nunca iba a salir de Barcelona, como ahora pienso que no habrá manera de encontrarme a gusto en brazos de ningún hombre.

Para regocijo de pocos, voy y la cago publicando comentarios lo que sigue de ardidos al Verde. ¿El motivo? Supongo que poco qué hacer, ganas de chingar y mucho coraje porque en mi vida, la mayoría de las veces, la mayor emoción me la dan cosas tan triviales como enterarme que han introducido Dermalogica en la Farmacia San Pablo. Y, repito, por costumbre y soledad. Además, es la cosa más rara: pasamos de estar prácticamente TODO el tiempo juntos, a nada desde hace casi exactamente 4 meses. En casos como este, en el que casi ni enamorada estaba, igual representa un putazo emocional. Fue aterrizar en el DF sola y mi alma con 3 maletas (sí, sola y mi alma teniéndolo de novio) para que al cabo de 7 días me mandaran a la chingada con 250 pesos en la bolsa. Esas, señores y señoras, son las pequeñas cosas de la vida que la hacen taaaaaaaan entrañable. Ja.

Y luego me preguntan que cómo le hago para atraer sendos patanes. Es fácil: son como garrapatillas que agarras por ahí, tal cual, que te acechan, te observan, te estudian, esperan el momento exacto para saltarte encima y no dejarte más. Claro que eso no me exime de responsabilidades: yo bien que quise pescar el resfriado, era un poco triste la soledad. 

Ahora, toca estar sola. Es lo que hay y, créanme, aunque me queje, me sienta a las mil ma-ra-vi-llas.

RELLANO: Con outfit en honor a Pilar, mi Pilarica del alma. Siempre pienso en ella, en la penúltima vez que nos vimos, en sus performances, en las inagotables charlas. En cómo me dijo un día que no se puede confiar en las personas a las que no les gustan los perros. Ja. ¡Ja!