jueves, enero 12, 2012

Instantes



1) Las banquetas del DF, una chulada de disparejas uniones, casi como mis últimas relaciones. Hay tramos en los que no se pueden despegar los ojos del ellas para no tropezar.

2) El ex novio que resulta adictivo como droga, que es emblema de ese lugar a donde NO debes ir. Y que se va a explorar también en la terapia. Da gusto entender la asociación después de todo. No es él, sino lo que simboliza. No era él, nunca fue él. Vaya lío.

3) El foco de la habitación se fundió, pero también uno de los dos del salón se tomó una baja permanente. Y yo sin sillas para llegar hasta ellos y cambiarlos. Y el lampista sin dar señales de vida. A media luz entonces. Paciencia.

4) La sensación de que te gusta tu chamba, de que eres medianamente buena, que puedes mejorar muchísimo, que aprendes y aprenderás. Y ya.

5) Siempre son raros los días después de un cumpleaños. La resaca de los 34 era inevitable. Pero, ¡vaya 35 que ya están! Están bien y de buenas, por decirlo de alguna forma. Como que ya hay tantas cosas que me la sudan. Tantas más como las que no.

FTGRF: Hoy estuve segura a qué quiero que huela el hombre que volverá a conquistar mis tierras. Pero no tiene cara ni voz ni cuerpo. Empero, existirá.


4 comentarios:

Celestina Terciopelo dijo...

Me gustan las banquetas del DF, tu foto y tus treinta y cinco que yo cumplo este año.

Un abrazo. :)

el7palabras dijo...

Yeah.

La claridad de mente, es sin duda, una de las cosas que marcan la diferencia, querida Mariana.

Sigamos pedalenado, o braceando, o jalando las piernas (según aplique el gusto personal) que los 35 ya no son ni la mitad del camino.

Brr.

Mandarina Concupiscente dijo...

*__* Se me enchinó la piel ante la certeza olfativa de tu futuro compañero. Me emocionó más aun, el misterio de su cara y cuerpo, ¡uuuyyyyyy! <3

mariana m* dijo...

@Celestina Terciopelo: Y qué cosa más linda, que te ves como de 28 tal cual, ¿no?

@el7palabras: Eso me asusta, que los 35 sea como el inicio de casi todo. Como que todo depende del cristal con que se mire, pero en fin.

@Mandarina querida: Siempre he pensando que un buen perfume es un lugar confortable y en el cual poderse quedar, digo. A mí, que la vida que premió con una nariz que huele todo, pero todo y luego todo, un buen aroma es, cómo llamarlo...¡como el paraíso! Tanto como natural como inventado y como que las mezclas son tan deliciosas a veces. Así las cosas.