jueves, enero 19, 2012

Hostia, coño, joder


Es brutal la cantidad de polvo que cada día se posa en mis aposentos. Es increíble que cada día pueda yo barrer sin problema, porque la pelucilla traicionera ya está postrada ahí, en el suelo. Es como la mugre que puede llegar a acumularse en la cabeza de cualquier adulto contemporáneo. En la cabeza o en el corazón.

Ya tengo refri y me siento como si tuviera un hijo nuevo. Cargaría en la cartera su foto y la enseñaría a todo el mundo. Como que si los cuarentas son los nuevos treinta, me parece que apenas estoy saliendo de la adolescencia y con mis electrodomésticos nuevos, demuestro que soy capaz de responsabilizarme de la vida de alguien o algo, llevarla a buen puerto, establecer una relación duradera.

Que quede claro que no me siento vieja ni acabada, amargada, sola ni nada por el estilo. Es sólo que me llegan piensos, como de que así es mi vida ahora y quizá sea así por mucho tiempo, porque soy así, porque de una relación me gusta nada más tener los beneficios, pero no me quiero bancar, no me da la gana aguantar mil y un pendejadas de la convivencia. O algo así.

PICOLINA: Del World Trade Center, donde los cines VIP. Hermoso recostarse en sus hermosos sillones a mirar una peli y sentirse como en casa. Alguna vez también fui al restaurante que gira ahí, donde se ven las luces, y, aunque no comí langosta, me pareció una experiencia memorable. Soy una chica con suerte. La suerte es afortunada de tenerme ahí. Ja.

3 comentarios:

Jolios dijo...

Ese polvo... esas basuritas... esas pelusas son re traicioneras, caray... Uno cree que ya se fueron, pero siguen incomodando en una especie de agresividad pasiva... Estoy muy feliz por ti, de tu nuevo refri: definitivamente un producto muy deseado.

Ros dijo...

Con qué bonita frase rematas la picolina, no hago más que poner sonrisa estúpida, aw, es bonito leerte así.

Qué chido lo de tu refri, digno de presumirse, cómo no.


Un abrazo, (:

mariana m* dijo...

@Jolios haciendo una aparición maravillosa. Agresividad pasiva, ya me estás mandando al psiquiatra con ese diagnóstico, o ¿qué? Jajajajaja. Te extraño en el pasillo.

@Rosita querida, de repente pienso que sí la suerte, mi suerte es suertuda. Iluminaciones momentáneas, luego me apendejo gacho, je.