domingo, diciembre 04, 2011

Barranca

Siempre que escucho Kids me acuerdo de una noche feliz por allá del 2008 en el Chico Chango y siento mariposas en el pecho. Esa es una certeza, al menos, de que he sido dichosa: estaba con buenos amigos y sonreíamos a pesar de que en nuestras vidas no todo estaba bien. 

En muchas ocasiones, con la mirada nublada por el calor del momento, he creído estar enamorada o algo así. Anoche lo vi y estuve segura: he querido estar enamorada, pero la belleza y el deseo más sublimes son otra cosa. Lo vi, sonriente, entre destellos y fuga. Es un niño en demasiados sentidos, no es lo que busco, pero es hermoso. Es uno de los hombres que más me han gustado en mi vida y, lo presiento, nunca voy a tenerlo como yo quiero. Y sí, quiero, lo deseo y me podría encantar demasiado estar ahí.



TORITOS: Tremenda la estampida que se armó la noche del viernes en el Covadonga. Fue la "bacanal" y primera, de muchas, noches en compañía de la banda del curro. Deliciosa la comida, el mejor pulpo gallego que pude haber probado y el Sangre de Toro, qué buen vino.

5 comentarios:

JULY dijo...

uuuuuuuh yo siempre siemprísimo con Kids me acuerdo de una noche pocamadre en el Razzmatazz... uuuh! (snif)

NTQVCA dijo...

Sólo habrá de tener cuidado de que no nos parezcan lindisimos con el Sangre de Toro en las venas, luego es medio engañoso

el7palabras dijo...

Es fascinante la mezcla entre Dé Éfe, Barça y Guanatos que se carga, ¡oh! Mariana.

"La banda del curro", dice.


Y no se moleste, Cuauti está muy lejos, igual un día destos podría invitarle a un sushi de bufé que me gusta en la condechi.

¡Ja!, "bacanal".

mariana m* dijo...

¡Amo el sushi! Que llegue pronto el días "destos", ¿no?

el7palabras dijo...

Sí pues. Diciembre viene siendo lo que se conoce como el mes de los encuentros.

Tiene un MD.