miércoles, octubre 19, 2011

Violencias y violencias


Será el sereno, pero el terruño amado está la mar de hermoso, claro, tengamos en cuenta que sólo he andado en Chapalita y alrededores. Anoche, incluso, cerca de La Estancia y el cruce de San Luis Gonzága y Sanzio, donde ocurrió la hoy bautizada como primera balacera Panamericana. 

Todavía no sé cómo lidiar con la peligrosidad propia de las ciudades en México: en el DF imagino que los tiros vienen del vendedor de la esquina, de cualquiera junto a mí en el Metrobus, del o de la que pasan junto a ti por las calles del centro, atestadas de puestos callejeros que apenas permiten al peatón circular; en Guadalajara me subo con presteza al auto de mi hermana al ver venir a un grupo de adolescentes caminando por en medio de la calle. Esto de la violencia, es novedad para mí y tendré que aprender a manejarla. Vengo del reino de la paz y la tranquilidad, pero también de dormir con el enemigo.

"Los perversos falsifican tan bien su violencia que dan con frecuencia una muy buena imagen de sí mismos", leo en un libro que aborda el acoso moral y la violencia psicológica. Además de enfrentar lo que podría ocurrir aquí o allá en plena vía pública, tengo que enmendar los desbarajustes de las vías privadas, de la intimidad. 

FOTICO: En el autódromo, a la altura de la curva 4. Sábado de gloria y de Portishead, Santigold o Editors. Amigos, familia: qué belleza.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La parte importante, supongo, es no acostumbrarse a la violencia. Siempre reprobarla, rechazarla de nuestro entorno, de nuestra casa, de nuestra intimidad. No ceder frente al enemigo, al peor de todos: la indiferencia frente a la agresión.

Lindo tenerte de nuevo por estas tierras y por las otras.

mariana m* dijo...

No ceder, cuesta. Pronto: el testimonio de síndrome de Estocolmo.

Anónimo dijo...

La soledad, cuando la buscas, es una bendicion, pero cuando no la quieres, es el infierno. Por eso creo yo que es mas facil ir cediendo terreno, olvidandote de ti misma con tal de tener a ese otro al lado, hasta que -si tienes suerte- un dia te despiertas pensando "ah, chinga...y yo? donde me deje?" A mi me paso, despues de 16 años. Lo deje, hoy soy una mejor persona.

Mariana: yo no los conozco, pero durante un tiempo los lei a ambos, todo lo que recien descubriste ya estaba ahi, pero la necesidad de no estar sola era mucha. El perico donde quiera fue verde, pero vamos, tu lo veias color de rosa.A veces una ejerce violencia contra una misma, verdad?

Animo, m'ija, el hombre indicado para ti vendra cuando tenga que venir, curate el alma mientras tanto y aprende la leccion para no cometer el mismo error en el futuro.

"Ten cuidado con el corazon,
con las alas
y con todo lo demas...

Un descuido..."

Mandarina Concupiscente dijo...

Entre la naturaleza de mi trabajo y mi afán de vivir al límite, logré ampliar tanto mi umbral de tolerancia hacia la violencia, que no me di cuenta de que muchas cosas que pasaban en mi vida no eran normales. Ahora estoy haciendo un enorme esfuerzo por regresarme de esa frontera que transgredí algún día y está siendo muy costoso, no es tan fácil como parece desde afuera.

mariana m* dijo...

Eso, lo vi pinche rosa al pinche perico, chale. Creo en sus palabras. Pero podemos regresar y recuperarnos. Cuestión de tiempo. Gracias.