lunes, octubre 24, 2011

Bajo perfil



El sábado me bañaba con el sol que, a pesar de ser octubre, calentaba de lo lindo en el ranchito amando. Estar aquí, en casa, representa estar en un lugar rodeado de vegetación y alejado casi en su totalidad del ruido urbano. Es lo más parecido a un oasis y en mi vida necesitaba eso luego de tanto raspón.

Me teñí y corté el cabello. Pedí un estúpido flequillo del cual ahora me arrepiento, pero lo hecho, hecho está y habrá que apechugar: dejar al tiempo hacer lo suyo.

Lo confieso, porque siempre tengo algo que confesar: ando en modo bajo perfil, lo que sigue. Nada de fiestas de bienvenida, nada de grandes encuentros. Iré haciendo poco a poco. Ahí disculparán, toca fase de recuperación, readaptación, reestructuración y anexas. Un poco sí, pero ya no soy la misma de antes hasta que vuelva a serlo.

PICAPICA: La agente naranja en su más importante misión, ganarse el reino que lleva su nombre y apellidos. Y estoy contenta, poco a poco las cosas se van acomodando. Habrá colchón, nevera y quizá unos cubiertos de acero inoxidable.Voy a vivir sola, como siempre soñé.

jueves, octubre 20, 2011

Porque tengo un corazón

Me he tenido que robar un poema de otro blog que me gusta mucho. Al cabo que la literatura es de todos. 

Voy a empezar a creer que los jueves será el día oficial del bajón, del paseo por los recuerdos buenos o malos. Una extraña sensación, como de síndrome de Estocolmo, como de miles de 'hubieras' agolpados en mi cabeza. Aunque siempre estaré mejor así: SOLA.


NO QUISIERA QUE LLOVIERA... (1976)

No quisiera que lloviera
te lo juro
que lloviera en esta ciudad
sin ti
y escuchar los ruidos del agua
al bajar
y pensar que allí donde estás viviendo
sin mí
llueve sobre la misma ciudad
Quizá tengas el cabello mojado
el teléfono a mano
que no usas
para llamarme
para decirme
esta noche te amo
me inundan los recuerdos de ti
discúlpame,
la literatura me mató
pero te le parecías tanto.

Cristina Peri Rossi

miércoles, octubre 19, 2011

Violencias y violencias


Será el sereno, pero el terruño amado está la mar de hermoso, claro, tengamos en cuenta que sólo he andado en Chapalita y alrededores. Anoche, incluso, cerca de La Estancia y el cruce de San Luis Gonzága y Sanzio, donde ocurrió la hoy bautizada como primera balacera Panamericana. 

Todavía no sé cómo lidiar con la peligrosidad propia de las ciudades en México: en el DF imagino que los tiros vienen del vendedor de la esquina, de cualquiera junto a mí en el Metrobus, del o de la que pasan junto a ti por las calles del centro, atestadas de puestos callejeros que apenas permiten al peatón circular; en Guadalajara me subo con presteza al auto de mi hermana al ver venir a un grupo de adolescentes caminando por en medio de la calle. Esto de la violencia, es novedad para mí y tendré que aprender a manejarla. Vengo del reino de la paz y la tranquilidad, pero también de dormir con el enemigo.

"Los perversos falsifican tan bien su violencia que dan con frecuencia una muy buena imagen de sí mismos", leo en un libro que aborda el acoso moral y la violencia psicológica. Además de enfrentar lo que podría ocurrir aquí o allá en plena vía pública, tengo que enmendar los desbarajustes de las vías privadas, de la intimidad. 

FOTICO: En el autódromo, a la altura de la curva 4. Sábado de gloria y de Portishead, Santigold o Editors. Amigos, familia: qué belleza.

viernes, octubre 14, 2011

Cuando la sal no sala




Hay historias que duelen, aunque se encuentren ya enterradas en el pasado o no sean nada mío. Duelen porque de alguna manera extraña nos suenan de algo. No es que decida sufrir gratuitamente el dolor ajeno: es sólo que soy un ser humano sensible, capaz de sorprenderse enormidades ante los torcidos caminos de la vida. Es todo.

A escasos 2 días de cumplir un año en la vida de alguien más, me abrieron la puerta, me pidieron partir. Comprendí por fin aquella trillada frase que exalta las diferencias irreconciliables: hay cosas que son insalvables y lo extraño es que entre más nos empeñamos en salvarlas, más nos desgastamos. Ni el hecho de minimizarte hasta casi desaparecer puede hacerte feliz a ti o al otro. Y hasta ahí. 

Llevo 14 días en mi nueva ciudad y siento, poco a poco, lo que significa pertenecer. Cuando las cosas te hacen sentido y no tienes ni que esforzarte porque así suceda. Estoy contenta. Ya se puso bien. 

PÁSELE A LA FOTO: Los colores de la tierra. En un abrir y cerrar de ojitos en el tianguis me encontré tomates verdes, cebollas y jitomates. El mercadillo abriéndose de flor en flor ahí nomás, abajo de casa de mi amiga Gemma, donde resido temporalmente.


miércoles, octubre 12, 2011

La vida secreta de las palabras


¿Recuerdas que le pasó a Hanna? ¿Por qué era tan callada? Su rutinaria vida y las pocas sonrisas que podía esbozar. 

Creo que sobrevivió a una guerra. Era un ser humano funcional roto por dentro. Experimentó demasiada violencia. 

Supongo que en ocasiones no hay que atravesar por una guerra para sentirse así, un sobreviviente.

VÍDEO: El trailer de lo último que me gustó de la Coixet. Palabras con doble vida. Desarman o acarician. Tú eliges si las usas para matar. 


miércoles, octubre 05, 2011

El llamado "mexican way of life"



La increíble levedad de estar en casa: antes me debatía si comprar o no una bolita de queso Oaxaca en el colmado latino, porque costaba la friolera de 8 euros, qué decir de un buen paquete de tortillas o harina de maíz para armarse la torteada, todo era carísimo, representaba algo así como un gustillo dominguero que se daba uno de tanto en tanto. Pero ya no estoy en Barcelona y bastó con ir al súper ¡en pleno domingo!!!! y armarse del preciado queso, una delicia.  

Traigo todavía un jet lag del copón. En los últimos 4 días, desde que aterricé en DF, hay momentos que amanezco y pienso que ya la libré, otros no tanto. Se supondría que es mucho más fácil adaptarse al horario de casa, el que se ha vivido la mayor parte de la existencia. El punto es que hay instantes en los que me descubro inmersa en una somnolencia tal que flipo. Cuestión de esperar.

Dejamos atrás Barcelona, sus pequeños supermercados, su población variopinta y multicultural, con su calma y hermosa arquitectura modernista. Arribamos al DF  y a su rabioso frenesí, con sus mares de gente, sus gigantescas superficies impuestas como mercados, el tráfico, la contaminación visual, llenito de mexicanos. Y estoy contenta, pero intento no pensar tanto en mi pequeña vida a la catalana y en lo feliz que fui en todas mis desgracias o momentos cumbre, porque cuando me estaba yendo quise detenerlo todo, parar, no irme jamas. 

Tengo que agradecer a la vida por haberme dejado vivir ahí. También tendría que agradecer, más que el sólo hecho de volver a mi país de origen, que puedo dar inicio a una nueva etapa. Y heme aquí.

PCTR: Tesoros nacionales. Es que uno no sabe lo que tiene, hasta que lo ve en las estanterías de El Corte Inglés a precios de oro. Toca el consabido atracón de masa que todo mexicano exiliado debe darse cuando está de nuevo en casa.