miércoles, agosto 24, 2011

Quejadero



Entre el suelo y el cielo están los humanos, lindas criaturas destinadas a interrelacionarse. Dios acoja a aquellos destinados a interactuar conmigo, que además de compartir piso, se montan una linda "fiestita" hasta las 5 de la madrugada. Directamente las pierden todas conmigo. En una de las noches de un día por demás húmedo y soporífero, la pareja que tiene a bien alquilarnos una parte de casa pasó la velada construyendo castillos en el aire acompañados de cigarros y jazz. Y no, no es lindo. Pude dormir entre la 1 y las 4am, para luego despertar sobresaltada por las voces, el humo ahogándome, la paz quebrantada.

Incapaz yo de dialogar civilizadamente cuando una persona logra hacerme enojar, he pedido a mi hombre que vaya a hacerse cargo, porque en serio, yo voy, les gritoneo y cual bestia salvaje les tiro un par de zarpazos. Y eso será hoy día. Es necesario enaltecer eso del difícil arte de la convivencia. Supervivencia, que le dicen.

FOTO: Alimento para mi estómago, que ha estas alturas del partido no se acostumbra al abuso y falta de respeto total de según qué personas. Está bien, tampoco es que yo he sido una blanca palomita, a mí debieron también odiarme, quiero creer, que nadie es perfecto. Eso sí, de que las paso putas, las paso putas. Pero ¿a que con un poquito de este pay de queso hecho por Alejandro todo puede estar bien?

:-P


2 comentarios:

Mandarina C. dijo...

Alguna vez yo también compartí departamento y me sentí muy ajena a ese espacio el día que traté de hacer una fiesta de cumpleaños y no pude, debido a extrañas y supuestas quejas de los vecinos, que curiosamente no existían cuando se trataba de un festejo de mi socia. La verdad es que eso de compartir casa es toda una aventura tan compleja como nuestra naturaleza. Ahora vivo con mi novio y mi hijo en una casita en un barrio muy popular, la verdad me gusta mucho, aunque quisiera que fuera en otro lugar pero las rentas son muy caras, me imagino que allá en las europas es mucho peor. Saludos desde los barrios bajos de las Guadalajaras :D

mariana m* dijo...

El hecho de que seas feliz hace toda la diferencia. No importan en dónde y francamente me parece un crimen pagar tanto por vivir como se vive en las europas, compartiendo espacios por un montón de porques estúpidos. Ahora mismo estoy de muy mala hostia porque con el calor, al compañero de piso le ruge el ala durísimo y su olor se impregna en todo el lugar. Maldigo a mi nariz, a mi intolerancia, a mi maldito tino por decidirme por la peor opción en todos los casos siempre. Ash!