domingo, julio 10, 2011

Ni de aquí, ni de allá


La pinche incertidumbre, nomás de pensarla, me punza como un tirón en el hombro. Porque no sé si ser de aquí o ser de allá, porque en tanta nada me pierdo, me deshago hasta con gusto, al cabo que tengo harto tiempo para volverme a armar.

Hay una sensación interna que desprende calor cada vez que me acerco a ella. Es la tripa diciendo sí al regreso. El problema es que sigo embelesada por el oropel de la bella Barcelona, linda como ella sola, hostil como ninguna, por lo menos conmigo en los últimos tiempos. Como que se pone de buenas por momentos, pero me ha puesto sendas arremetidas que me obliga a pensar que estoy en el lugar incorrecto. Luego, vuelvo a reparar en eso de "a dónde vas que no vayas contigo" y bajo la cabeza. Seré yo donde sea, pero ciertamente hay un lugar donde podría, de entrada, trabajar nomás por mi linda cara, cosa que acá no sucede. Aferrada no me sirvo. Trabajamos por lograr lo contrario dios mediante.

Encima, me llaman para hacer canguros vía sms según yo de 10pm a 12am, de acuerdo con el contexto y lo hablado con la señora madre de familia, sólo para recibir el gran chasco: era de 10am a 12pm, de manera que no sólo pierdo una chamba, sino el contacto. Así no se puede. Pffffffffffft.


FOTOS: De la torre Collserola, desde el Tibidabo. Haciendo turismo ocupacional, porque de leona enjaulada no me quiero ni tantito.

2 comentarios:

denke dijo...

Yo hice el trayecto al revés, y al final, eres de los dos lados y un poco de ninguno (esta fase se vive sobre todo al regreso).

Lo mejor es quedarse con el crecimiento que supone conocer otra cultura diferente, otras maneras de hacer. De todos lados se pueden sacar cosas buenas!

mariana m* dijo...

Ver las cosas de una manera más positiva es definitivamente algo que podría intentar en este complicado y espinoso camino de ya no ser ni de aquí, ni de allá, je.