lunes, junio 27, 2011

Melón, sandía, la causa del otro día


Esta madrugada de lunes volvíamos Alejandro y yo con mi papá del aeropuerto rumbo a casa y pasamos por la Plaça Catalunya, esa que ahora esta sitiada por casitas de campaña, de cartón, de ilusiones y deseos por cambiar las cosas. Bien a bien no entiendo qué cosas son las que se desean cambiar, pero de ese acampado urbano salió un hombre barbado y entrecano con una lata de cerveza en la mano montando una bicicleta que ponía claramente que pertenecía al sistema Bicing. El tipo éste se me acercó para preguntarme direcciones, lo cual, en pleno centro de la ciudad y a las 2:52 de la noche no me pareció ni correcto ni necesario para mi estado anímico mermado por sendos retortijones de una ya declarada gastritis del demonio. Quise pasar de él argumentando un "no sé" o el "'¡no, no!" típico de un "no quiero saber nada de ti, así que ni te me acerques". Mis acompañantes, que lo ignoraron por completo, no eran su target, yo era su pinche target, la cara de buena gente, el ser mujer, vaya usted a saber, el caso es que me exigía, porque era de los del 15-M, que le mostrara cómo llegar al cruce de Sardenya con Marina. A punto estuve de dejar clara mi postura de "no me molestes, que tengo que abordar el nitbus", que todavía no llegaba, así que sólo porque tenía un par de minutos en el bolsillo para regalar me paré, sostuve la lata de cerveza como me lo pidió, y le dije "yo te digo cómo llegar si tu me ayudas a sacar una camiseta del Barça, de las nuevas, de la tienda que esta por allá" cagada de la risa, claro está. El hombre me decía que sí, que me ayudaba, pura mierda; yo le mostraba su camino insistiéndole que Diputación la encontraría en contrasentido, sin darme yo cuenta al decir esto que hablaba con un luchador social. Terminado el altruista acto, habiendo cooperado con la causa, lo vimos partir en la bicla del Bicing, empuñando su cerveza y alegando que era importante que llegará a su destino porque estaban ocupando no sé qué chingados.

Será melón o sandía, yo sigo sin entender del todo. Me da la impresión, por descreída que soy, que mucha banda se está ahorrando el hostal en su visita a Barcelona gracias al 15-M y pues que así se las gastan. Pero no puedo asegurar nada y menos mientras me retuerzo del dolor gástricos de los cojones. Mejor me leo la Cuore.




FOTOS: De la serie "¡Oh! ¡Atardecer divino!" patrocinada por esta temporada estival que con peras y manzanas me está explicando por qué la vida es tan complicada a veces, chingado, pero que es fácil verle el ladito amable, aunque se haya perdido la fe en la humanidad hace demasiado tiempo.

No hay comentarios.: