viernes, junio 10, 2011

De cortes y panes

Desde hacía ya tiempo que me ganaba la curiosidad por entender la aversión hacia el trigo por parte de personas decantadas por los alimentos ecológicos, los cuales, una pena, son caros.

Poco a poco he aprendido de sus ventajas, pero no ha sido hasta ahora que, maravillada por los panes "alternativos", esas delicias de espelta o soja cubiertos de semillas de amapola o cereales varios, busqué el origen de su manufactura y de la mano de David Nelson, de la panificadora Barcelona Reykjavik, entiendo el por qué de decir no al trigo y además de sentirme satisfecha por degustar su delicioso pan, me declaro fan absoluta de sus productos. El precio sigue siendo caro, pero ya me vale no sólo por el sabor, sino porque realmente me sienta bien.


En Barcelona hay varios sitios en dónde conseguir de estos buenos panes "alternativos" (bollería incluso, que no sólo de pan vive el hombre), como les llamo yo, como pueden ser Pa Serra (las madalenas o muffins que aquí, lo van a flipar, son deliciosas) o Fleca Fortino (el pan de acá es más apelmasado que en Serra, pero igual de ultra bonísim), ambos con una buena variedad y un pelín menos caro que el mencionado Barcelona Reykjavik, pero éste último cuenta con la ventaja de tener sucursales en el Gótic y Gràcia, lo cual ya le da un puntillo. Yo, es que les doy un sobresaliente a todos ya por el sólo esfuerzo de pasarse el ratote esperando a que la levadura se hinche como dios manda. Venga, a decir no a tanto trigo y abrirse a la espelta.

Y dejándonos de panaderías, decir que hemos reparado las luces del pasillo. A veces cuesta un poco perder el miedo, levantar la cara y reconocer eso que una es, que ha ocultado por años detrás de distintas cosas; comprender que han sido ya demasiadas borracheras, demasiado dolor taponado como para no querer seguir andando, sino quedarse sin hacer nada. Y, lo más difícil, entender que quien lo señala no quiere hacer daño, más bien todo lo contrario. En la corte se dirá otra cosa, pero yo lo sé en mi corazón.

VÍDEO: Obtenido vía faircompanies y posteado sólo porque escuchar las razones del panadero que amasa, que amasa la masa (ja, ja, recordad a Los Super Elegantes, yeah!) y no se baja los pantalones valía la pena para demostrar el punto. A comer sano, sí señor.

3 comentarios:

JULY dijo...

me da gusto que ya se prendieron las luces en el pasillo mija. Pos nomás hay que cambiar las bombillas cuando se funden. Te quiero Marianita eme.

Adarel dijo...

Mariana tienes que probar el Pan Turris tienen una no chocolate con naranja delicioso!! Y en Pa Serra tienes que probar el de maíz con curri! Yo también soy fan de los panes, ya nos compramos los libros de Serra, el de madalenas y otro, cuando quieras te los presto, por si te animas a experimentar!

besote ;)

mariana m* dijo...

@July: No, pos no es nomás cambiar las bombillas y punto, hay que cambiar incluso algunas piezas y no sé si has escuchado aquello de que es difícil hallar piezas de refacción para las mujeres mayores de 30 (el original habla de las solteras, pero me agencio el dicho porque me gusta el drama pues). Así que pues a sudar la gota gorda con eso de los cambios.

@Adarel: Te voy a tomar la palabra, porque está bien chido hacerle a la horneada de pan :-D