martes, junio 28, 2011

Cagarrinas que le llaman



A punta viajes al baño he estado las últimas horas, ya que al parecer mi estómago decidió romper toda tregua pactada en algún momento: me pasé de lanza comiendo el domingo y ya está.

Confieso, porque debo hacerlo, que uno que otro coraje aderezó esta guerra franca del vital órgano para conmigo. El punto es, por más que me he enojado en los últimos tiempos, no había recibido ninguna reprimenda de regreso. ¡Cómo ruge el condenado! Siento a flor de piel como me está estrujando las entrañas. Es horrible. Quiero a mi mamá.

PICOPICK: Gente que disfruta en Barcelona ciudad de atardeceres que, lejos de fruncir el seño en rojos como en México lindo y querido, ténues despiden al sol cada día. Alejandro insiste que alguno por ahí existirá. Yo digo que para eso habrá que volver a tierra azteca. Ya dios dirá.

1 comentario:

Yunuén dijo...

¿Cómo que no hay atardeceres rojos? o ¿entendí mal?