martes, junio 28, 2011

Cagarrinas que le llaman



A punta viajes al baño he estado las últimas horas, ya que al parecer mi estómago decidió romper toda tregua pactada en algún momento: me pasé de lanza comiendo el domingo y ya está.

Confieso, porque debo hacerlo, que uno que otro coraje aderezó esta guerra franca del vital órgano para conmigo. El punto es, por más que me he enojado en los últimos tiempos, no había recibido ninguna reprimenda de regreso. ¡Cómo ruge el condenado! Siento a flor de piel como me está estrujando las entrañas. Es horrible. Quiero a mi mamá.

PICOPICK: Gente que disfruta en Barcelona ciudad de atardeceres que, lejos de fruncir el seño en rojos como en México lindo y querido, ténues despiden al sol cada día. Alejandro insiste que alguno por ahí existirá. Yo digo que para eso habrá que volver a tierra azteca. Ya dios dirá.

lunes, junio 27, 2011

Melón, sandía, la causa del otro día


Esta madrugada de lunes volvíamos Alejandro y yo con mi papá del aeropuerto rumbo a casa y pasamos por la Plaça Catalunya, esa que ahora esta sitiada por casitas de campaña, de cartón, de ilusiones y deseos por cambiar las cosas. Bien a bien no entiendo qué cosas son las que se desean cambiar, pero de ese acampado urbano salió un hombre barbado y entrecano con una lata de cerveza en la mano montando una bicicleta que ponía claramente que pertenecía al sistema Bicing. El tipo éste se me acercó para preguntarme direcciones, lo cual, en pleno centro de la ciudad y a las 2:52 de la noche no me pareció ni correcto ni necesario para mi estado anímico mermado por sendos retortijones de una ya declarada gastritis del demonio. Quise pasar de él argumentando un "no sé" o el "'¡no, no!" típico de un "no quiero saber nada de ti, así que ni te me acerques". Mis acompañantes, que lo ignoraron por completo, no eran su target, yo era su pinche target, la cara de buena gente, el ser mujer, vaya usted a saber, el caso es que me exigía, porque era de los del 15-M, que le mostrara cómo llegar al cruce de Sardenya con Marina. A punto estuve de dejar clara mi postura de "no me molestes, que tengo que abordar el nitbus", que todavía no llegaba, así que sólo porque tenía un par de minutos en el bolsillo para regalar me paré, sostuve la lata de cerveza como me lo pidió, y le dije "yo te digo cómo llegar si tu me ayudas a sacar una camiseta del Barça, de las nuevas, de la tienda que esta por allá" cagada de la risa, claro está. El hombre me decía que sí, que me ayudaba, pura mierda; yo le mostraba su camino insistiéndole que Diputación la encontraría en contrasentido, sin darme yo cuenta al decir esto que hablaba con un luchador social. Terminado el altruista acto, habiendo cooperado con la causa, lo vimos partir en la bicla del Bicing, empuñando su cerveza y alegando que era importante que llegará a su destino porque estaban ocupando no sé qué chingados.

Será melón o sandía, yo sigo sin entender del todo. Me da la impresión, por descreída que soy, que mucha banda se está ahorrando el hostal en su visita a Barcelona gracias al 15-M y pues que así se las gastan. Pero no puedo asegurar nada y menos mientras me retuerzo del dolor gástricos de los cojones. Mejor me leo la Cuore.




FOTOS: De la serie "¡Oh! ¡Atardecer divino!" patrocinada por esta temporada estival que con peras y manzanas me está explicando por qué la vida es tan complicada a veces, chingado, pero que es fácil verle el ladito amable, aunque se haya perdido la fe en la humanidad hace demasiado tiempo.

lunes, junio 20, 2011

Welcome días de sol


De regreso del Ikea tomamos el L95 rumbo a Plaça Catalunya para evitar el cambio de tren a metro y luego de nuevo a tren. Los escasos 10 minutos de espera que anunciaba el tablón los gasté haciendo instantáneas de uno de los edificios firmados por Toyo Ito que poblan los alrededores de Plaça Europa. El sol de las 21 horas le ponía el rojo más subido que de costumbre. Lo encontré fascinante. Me divertía como niña pequeña haciendo montones de fotos, calculando el encuadre, pensando en las posibilidades, postear una por aquí, colgar otra por allá. Sólo la voz de Alejandro me interrumpió para avisarme que ya llegaba nuestro bus, el cual se fue a estampar más adelante, ya pasada Plaça Espanya, en un coche que ya no supimos si se le cerró o no supo esquivar de plano. Cambiamos de vehículo, llegamos al tren, luego a casa. Todo el rato charlando de lo más ameno. De los pequeños placeres que estaba dejando de lado porque a veces se me hace bolas el engrudo, como suele pasar en el cotidiano de la vida marital.

Bye, bye problemas en el paraíso.

FLICK: En busca de la magia bien se pueden encontrar pedazos de sol cayéndose en trozos de atardecer sobre cualquier edificio. Y, ¡ah! ¡Qué bien se siente!

lunes, junio 13, 2011

Oda al taco


Este lunes de segunda pascua (o sea, de estos festivos que los catalanes, me parece, se sacan de la manga) fuimos a comer a La Taquería. Me sorprendí más tarde oliéndome la mano impregnada del más puro olor a taco: quería llorar de la felicidad. Me pasa que cuando revivo olores y sabores de la comida de mi tierra, me vienen los recuerdos a granel de otras temporadas de mi existencia. Vuelven momentos que disfruté entrándole a los tacos de asada de Lob, por ejemplo, antes o después de una buena fiesta. Qué decir de los de lengua, maciza, carnaza o pastor del puesto de en frente. La cultura del taco que tanto se extraña desde el exilio.

Así que en la excursión culinaria del día de hoy, me eché un poco de sopa de tortilla (le faltaban huevitos, pero Alejandro tuvo a bien comentarlo a uno de los dueños con el mejor afán), unos tacos al pastor, unos de lengua (estilo DF, o sea, la carne estaba asada a diferencia de los tapatíos), unos de huitlacoche (no me encantaron, pero estaban cumplidores), probé uno de nopal con queso (bien, pero la verdad nunca le encontrado el chiste al nopal, se aceptan abucheos), agua de guayaba (flojita, pero igual, cumplidora y más buena que la de tamarindo) y de postre guayabas en almíbar con crema (deli, deli).

Lo que tiene llevar poco más de un lustro fuera de casa es que se valora la buena manufactura de la comida que se jacta de ser mexicana y si bien nunca de los nuncas será igual que en el lugar donde se originó, el esfuerzo de sus hacedores por recrearla a tantos kilómetros de distancia y de manera fidedigna es, como diría Arabella, un puto poema que nos comemos a bocados.

Hasta me dan ganas de chillar pues.

Luego agarramos e hicimos el café, para terminar el día en Montjuic haciendo fotos y agarrar camino a casa, meaning, treparse a la bici y subir la montaña. Llegué echando el bofe. No entiendo, si ya llevo un mes haciendo natación en toda regla. Una sacrificando la cabellera por el ejercicio y nada, que aún no rinde frutos. Bueno, un poco, ya me noté los bíceps más portentosos que antaño. Pero mi pelo, mi hermoso pelo rojo se ha ido al garete, ya no fumo, no bebo, no me reconozco. Lo que tiene sentar cabeza, dirían algunos y bien.

FOTICO: En las aguas de la Fuente Mágica de Montjuic. Junio sabe a que se hará turismo, vamos, a que se pisarán lugares comunes, siempre por una buena causa.

viernes, junio 10, 2011

Mecanismos

Es cierto, la gente sigue su camino, mira hacia adelante y deja de tener esa nostalgia por las rayas y cuadrículas de otros tiempos.

A veces sueño con esa gente. No tengo del todo claro por qué aparecen en mi cabeza una y otra vez mientras duermo, aunque asumo que pensar en ellos en la vigilia tiene algo qué ver. Es extraño soñar incluso a sus futuros hijos, a sus esposas.

Hay quien dice que son señales, que hay que contactar a esa gente para entender por qué se te aparece en sueños, pero sinceramente creo que cuando se la cosa se pone difícil, cualquier otro lugar parece mejor que el que pisamos. También creo que tranquilo, el oleaje, trabajará.

Architecture in Helsinki - 'Like it or Not' from MaricorMaricar on Vimeo.



OTRO VÍDEO: A falta de fotos o ante la hueva de poner la marca de agua, estas bordadoras con estilo, dándole el puntillo animado a los de Architecture in Helsinki. Ya quisiera yo poder bordar así.

De cortes y panes

Desde hacía ya tiempo que me ganaba la curiosidad por entender la aversión hacia el trigo por parte de personas decantadas por los alimentos ecológicos, los cuales, una pena, son caros.

Poco a poco he aprendido de sus ventajas, pero no ha sido hasta ahora que, maravillada por los panes "alternativos", esas delicias de espelta o soja cubiertos de semillas de amapola o cereales varios, busqué el origen de su manufactura y de la mano de David Nelson, de la panificadora Barcelona Reykjavik, entiendo el por qué de decir no al trigo y además de sentirme satisfecha por degustar su delicioso pan, me declaro fan absoluta de sus productos. El precio sigue siendo caro, pero ya me vale no sólo por el sabor, sino porque realmente me sienta bien.


En Barcelona hay varios sitios en dónde conseguir de estos buenos panes "alternativos" (bollería incluso, que no sólo de pan vive el hombre), como les llamo yo, como pueden ser Pa Serra (las madalenas o muffins que aquí, lo van a flipar, son deliciosas) o Fleca Fortino (el pan de acá es más apelmasado que en Serra, pero igual de ultra bonísim), ambos con una buena variedad y un pelín menos caro que el mencionado Barcelona Reykjavik, pero éste último cuenta con la ventaja de tener sucursales en el Gótic y Gràcia, lo cual ya le da un puntillo. Yo, es que les doy un sobresaliente a todos ya por el sólo esfuerzo de pasarse el ratote esperando a que la levadura se hinche como dios manda. Venga, a decir no a tanto trigo y abrirse a la espelta.

Y dejándonos de panaderías, decir que hemos reparado las luces del pasillo. A veces cuesta un poco perder el miedo, levantar la cara y reconocer eso que una es, que ha ocultado por años detrás de distintas cosas; comprender que han sido ya demasiadas borracheras, demasiado dolor taponado como para no querer seguir andando, sino quedarse sin hacer nada. Y, lo más difícil, entender que quien lo señala no quiere hacer daño, más bien todo lo contrario. En la corte se dirá otra cosa, pero yo lo sé en mi corazón.

VÍDEO: Obtenido vía faircompanies y posteado sólo porque escuchar las razones del panadero que amasa, que amasa la masa (ja, ja, recordad a Los Super Elegantes, yeah!) y no se baja los pantalones valía la pena para demostrar el punto. A comer sano, sí señor.