jueves, mayo 19, 2011

Regalito


No me pregunten por qué, pero la verdad es que estoy triste. Ni ganas de ir a la piscina tengo, porque siento que me voy a ahogar nada más de entrar ahí y sentir toda esa agua acogerme entera. Mi afición al drama, la cual gané siendo aún muy chica, llama a mis caballos salvajes a desbocarse en fila india sin reparos ni tapujo ninguno. Porque tenía que ser así la naturaleza del hombre, el llamado imperativo de la carne. Vamos, que muchas mujeres al igual que yo habrán empezado pronto a sentir esa cosquilla interna, más en la entrepierna que en otro lado, pero por lo general las féminas no se inician por regla tan jóvenes en los avatares de la pasión, eso es más que nada cosa de hombres, dichosos ellos que además de sentir el regletazo siendo nada más unos imberbes chiquillos, no se detendrán hasta muy mayores ya, si acaso, que los que saben dicen que el deseo, la pasión no se les apaga nunca. Y nosotras, ¿qué? ¿Qué habrá cuando el manantial se seque? ¿Qué tenía pensado la naturaleza para nosotras? Si ahora caigo, si ahora entiendo, que encima de todos los pinches atavismos culturales, encima de imponernos a toda regla el recato y la decencia, llegara como ramalazo la sequía de nuestros mares, el desinterés total por la pasión carnal, y entonces el no saber qué hacer de nuestras parejas, de los maridos, la sensación de atrapados sin salida hasta que llega carne nueva y se posa en su horizonte y les regala, de nueva cuenta, un hermoso vertical. No es gracia, no. Yo ahora gozo de una lubricación divina, cuasi perfecta y puntual, pero si bien existe Vagisil y sus secuaces, ¿existe la píldora para evocar a la pasión? ¿Existe la manera de lidiar con la apatía que la madre naturaleza nos regalará en algún momento de nuestra vida? ¿Se vale entonces el engaño? ¿Es así? Ni idea, por ejemplo, de cómo hará la Demi Moore cuando le llegue. En una de esas tiene además de sus cremitas anti-arruga, la cremita de la pasión, porque si no, no entiendo cómo hará para retener al Ashton Kutcher a su lado, tan jovenzuelo, lleno de vida y energía sexual. ¿Es acaso que basarán su relación futura en lo espiritual y dejarán de lado las delicias de la carne? Saber dios mío, saber.


PICADITAS: Sea como sea, a gozar se ha dicho. Pero de que es complicado, lo es por regla de vida.

6 comentarios:

NaTali dijo...

Hay un medicamentos que aumenta la libido de las mujeres., casi casi como el Viagra., de echo lo empezaran a comercializar como la pastilla rosa.!

Ya vez alguien pensó en nosotras.

Saludos

mariana m* dijo...

Si existe esa pastillita rosa y ayuda a las mujeres en plena menopausia a darle a su hombre lo que necesita para no andar de ojo alegre, agradeceré a la vida y al hombre devolver el equilibrio a algo que ya me estaba pareciendo una de las injusticias más grandes.

Anónimo dijo...

A mi me pasa cada mes y es un asco.
La mitad del ciclo me quiero comer vivo a cuanto hombre veo ( bueno no, solo a los que me gustan) y la otra mitad si me voy de monja yo ni me entero.

Solo de pensar que tal vez algun dia la mitad mala del ciclo se hara permanente...me da algo

: (

RoS dijo...

Jajajá, a saber! pos igual la demi sí se vale de algún brebaje.
Ojalá lo comercialicen como mejoralitos.
;)

mariana m* dijo...

Su brebaje, me suena, debe estar compuesto por hacer vida sanísima (chef personal incluido), con mucho ejercicio (entrenador personal incluido). Y buen sexo con su joven esposo. Yo, porque ya probé las juventudes en mi madurez y no me funcionó la combinación, pero a las que les funciona (Shakis también está como vivo ejemplo), quizá encuentren parte de la fórmula para la eterna juventud. En fin, todo un ensayo se podría escribir al respecto.

denke dijo...

mmm...
yo creo que la simple preocupación que tienes, debería hacer que no te preocupes tanto. Al fin y al cabo, en el ser humano, (casi) todo es voluntad. ;)