lunes, mayo 02, 2011

Cotidianas muy cotidianas


Estamos a punto de salir rumbo al Ikea por un bote de basura con tapa para el baño, un bote de basura sin tapa para la habitación, perchas para la puerta del baño y alguna cosita más que se me antoje. Alejandro ha metido en el software para llevar las cuentas del hogar, los tickets de las compras que juntos hemos hecho casi desde que llego a Barcelona para quedarse. Afuera llueve y los telediarios están básicamente protagonizados por la muerte de Osama bin Laden. Obvio, los gringos se regocijan o, al menos, gran parte de ellos. Personalmente me parece un pelín de mal gusto celebrar una muerte, sea de quien sea, como si se tratara de la victoria del Barça, pero no soy la gringa más recalcitrante, así que quién sabe qué haría de serlo. Quizá habría salido a las calles a festejar, habría bebido cerveza hasta la inmundicia. En fin. A pesar del día nublado, el viento permite a las nubes un sabroso vaivén, de manera que la luz en este justo momento, está de lo más sabrosa.


PICKYS: Mi novio por fin inmortalizado junto a monumentos barceloneses típicos en las fotos de los turistas. En ese día en particular, desde el recién inaugurado Arenas, centro comercial construido en lo que fuera una plaza de toros. Detrás, Montjuic. Delante yo rogándole a dios, al cielo que le permitieran abrir a Alejandro los ojitos para la foto. Nadie oyó nada. Eso sí, los colores al más puro estilo CSI Miami a todo lo que dan. ¡Ch-ching!!!!!

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