miércoles, marzo 30, 2011

Gangas y vaginas hermosas

Triste, pero cierto: mi espíritu consumista está 3 metros bajo tierra. Murió en algún momento entre mi necesidad de subsistir y el de comprar sólo gangas. Me explico: debido a que no trabajo en forma desde hace casi 5 meses, me he dedicado a administrar lo mejor posible los recursos con los que he podido contar, de tal manera que NO me doy un banquete al más puro estilo shoping spree en más de un año y medio o cosa así, lo cual me ha hecho aprender varias cosas, entre ellas que no vale para nada la pena gastar en según qué marcas porque es un crimen pagar sus precios (aunque ame Desigual, están mal de su cabeza si piensan que voy a pagar 100 euros por una blusita de nada), en que tener un traje Chanel o maquillaje de Dior no me hará ver más bonita ni me hará ser mejor persona (observando los hábitos consumistas en los demás, me he percatado que aquello que reza "la mona, aunque se vista de seda, mona se queda" es la más pura verdad; a veces unos zapatos de tacón altísimo, una barra de labios Estée Lauder de más de 60 euros o llevar bolsos de diseñador quizá palíen el vacío interno, pero no te dan más inteligencia, experiencia o mundo).


En mi caso particular, me he dedicado a llenar la nevera a veces demás, sólo por miedo a desaparecer, a no tener qué comer, en lugar de irme a reventar el dinero en ropa u objetos que no necesito. Los lujos más grandes han sido productos de limpieza para el cutis o salir a comer y beber con mi novio a veces. Lejos quedaron los desplantes de niña en los que gastaba de una sentada 2 mil pesos allá por el 2001 cuando era presa de mi propia inseguridad y baja autoestima. Vénganos el reino de la cordura y la madurez.

La última ganga que adquirí y que, digamos, no necesitaba realmente, fue una camisa de algodón blanco en H&M por 7 euracos que originalmente costaba 19,95. Eso, señoras y señores, es saber gastar, no pagarles a los hijoeputa empresarios cifras exorbitantes por prendas que no les cuestan ni 3 euros fabricarlas. Qué les den por culo. El pecado de ayer: además de una Big Mac con patatas Deluxe y cerveza (6,50), compré Agua Termal en spray para pieles sensible Avène, 300 ml por 12,75. Sí, en el fondo, me he catalanizado de la forma incorrecta, pero también peco, es parte de mi naturaleza. Pero sigo sin encontrarle el puto chiste a un bolso Louis Vuitton, por ejemplo, o a los diseños de Tommy Hilfiger.

Pronto: bajarle de huevos a las fiestas, el alcohol y las drogas. Llegó el momento de elegir y yo elijo una vida más tranquila y plena. Adiós a las odas al vacío y la autodestrucción.

VÍDEO: Viendo este súper documental que se cuestiona si existe o no una vagina perfecta (lo cual sólo da ñáñaras de considerarlo) me di cuenta de que la mía es muy hermosa. Percatarme del hecho tiene todo qué ver con Alejandro; también con creer más en una misma. Pero sí, ¡qué pinche hermosa es mi vagina!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

foto! foto! (-;

NTQVCA dijo...

Pues mi escape es ir a areglarme el cabello, eso me levanta el anímo cañon, no importa que ese día me quedé sin comer por ir al salón.

C dijo...

pues el video, no se puede ver.
:(

José Valencia dijo...

Foto como dijo aquel! ._.