martes, diciembre 14, 2010

Manías y destrabantes


No me gusta encontrar pelusas en el cepillo, me dan asco, no soporto la idea de pensar que van a terminar en mi cabello. Tengo manías. También debilidades: recién descubrí que hay relajantes musculares que te pueden hacer la noche y el día durmiendo como un bebé. Y más manías, como no tocar tubos o botones para abrir puertas en el metro con los dedos al descubierto. El pomo de una puerta de baño público, por ejemplo, representa un terror para alguien como yo. Lo que no sé si sea manía o debilidad es retacar la nevera con comida como si se fuera a acabar el mundo, pero ciertamente me causa ansiedad extrema pensar que podría morir de hambre, entonces antes de que se me acaben los euros, corro al súper más cercano. Chin.

Nada como el culmen de cualquier síndrome premenstrual en momentos clave.

FOTO: Aunque parezca mentira a veces, sí que la hay. Los malos ratos llegan a buen término y si bien hay que llorar un poco, merece la pena si así cesa el ardor en la panza o el pecho.

1 comentario:

denke dijo...

mi lista de dislikes es taaan larga...