domingo, diciembre 19, 2010

Esa extraña fascinación por las exes


¡Oh! Las ex novias. Divino tesoro.

Hoy en el apartado de “Yo confieso”, el tema tabú por antonomasia: las putas exes. Porque sí, roban mi atención en la versión de “quiero entender que le vio a ésa el güey éste que está conmigo ahora” y odio ser descubierta en la movida. Como hace un rato, por ejemplo, que el Twitter de mi novio me sugiere como sus similares a su ex y en lugar de picarle en el perfil, le di al Follow. Me puse tan nerviosa que dos segundos más tarde le estaba dando al Unfollow. Oso.

Mi fascinación ha sido tal, que he llegado a besar a una chica con quien comparto ex. Así la cosa, pero no se apuren, este fue un caso puntual: la chica es una preciosidad, inteligentísima, brillante.

Pero sí, las estudio, las analizo, me detengo quizá más de la cuenta a entender qué hubo ahí como para que la persona con la que estoy decidiera quedarse un rato. Cosas de viejas, supongo. Al menos de una vieja como yo. Y sépanse que cuando hay que reconocer la valía de las chicas, soy totalmente capaz de hacerlo. Pero en general, una siempre va a decantarse por verlas feas, gordas, bizcas, nacas, ñoñas y anexas.

Pensando en el incómodo issue, recordé cómo la vez que me cogí a mi ex novio en diciembre pasado el bato volvió a elogiar las bellas formas de mis senos y sentí ese gozo interno que me invadió tanto aquella, como todas las otras veces que me lo dijo: yo sí tengo tetas, no que la flaca de su pinche ex está plana, pensaba y pensé, ahí no tiene qué pinche agarrar, pero aquí estoy yo chingada madre. Y así, ese pequeño triunfito pendejo, infantil más que adolescente, me hacían sentir la reina del universo. Sí, pobre idiota yo, pero como no me voy a pagar la terapia, aquí está este pinche post. Por cierto, él volvió con ella y son felices.

La cosa es que soy una insegura de mierda, no se me quita con la edad. Tons, por ejemplo, cuando agarro la jarra la cosa se recrudece y por las grietas de mi falso antifaz de mujer segura de altos vuelos, se cuelan esos pequeños fantasmas que no es que me atormenten, pero pos sí me hacen ruido y anoche, por ejemplo, en un típico e indeseable drunk call le marqué a mi novio. Su teléfono apagado y yo pensando dónde vergas se metió este cabrón que me dijo que llevara mi móvil a todos lados y estuviera al pendiente porque me llamaría. Total, que cuando me devuelve la llamada no se me ocurre otra cosa que preguntarle si se había ido con su ex. ¡Cueck! Sí, ya se pueden comenzar a reir a carcajadas, pero así es, así funciona mi cabeza con varias cervezas y Cutty Sark tonic, cero estilo. Morí de vergüenza. Me sentí descubierta. Peor que cachen que traes faja.

Y es que en el pequeño universo de Mariana, que no ha vivido en concubinato con naiden, que no ha estado casada, ambos casos representan el gran misterio de la humanidad. Más, porque mis anteriores relaciones (gracias a dios y al cielo) no llegaron a buen término. Ahora es cuando voy a llegar a buen término con Alejandro, porque queremos estar juntos el resto de la vida y pues sí, me muero de nervios. Sé que todo va a salir bien, pero la insegurilla que a veces soy me boicotea de tanto en tanto. Nomás ténganme poquita paciencia y denme mucho amor.

Lo que agradezco infinitamente a las exes: que hayan dejado escapar a Alejandro. Gracias a sus desaveniencias ahora está conmigo y planeo que así sea por el resto de los tiempos. Amo a esa hermosura de hombre.

PICAPIC: "Y tú perra, ¿qué me ves?" es lo que me deberían decir por andar de metiche en donde NO me llaman. Pero vaya usted y logre que Mariana vuelva a nacer, no sea curiosa y posea una seguridad de ultra tumba, ja.

7 comentarios:

JULY dijo...

igual que tú, las ex novias me dan el morbo; pero siempre que las veo o las conozco me maravillo con el buen gusto que tiene mi novio en cuestión como para haberla dejado a ella y andar conmigo. También me dan morbo las novias de mis ex-novios y ver que sufren lo que yo ya sufrí. Ni me trago poquito lo de que "el güey ya cambió". Todo es cuestión de triunfo y desprecio, mecanismos de defensa para negar la ansiedad causada por el objeto persecutorio: el ex novio o la ex novia.

mariana m* dijo...

Ira Chules, coincidimos. Iba a poner lo de La Minerva, pero me abstuve o contar de cuando se hizo permanente y fracasó en quererlo peinar como Ely Guerra y yo, ingenuamente, le recomendé cardarlo para que sólo me odiara más :-P
Luego, pues una también es ex novia y con ello también objeto del morbo ajeno. Lo mejor: ser la respectiva en turno y que te odien por quedarte con el banquete, jajajajajajajaja. Eso no tiene precio chingao.

Anónimo dijo...

No puedo creer que hayas hecho eso... I'm in shock.

RoS dijo...

REÍ MIL CON LO DE LA FAJA!

...y pues sí, qué de cosas hacemos/pensamos en contra de las pinches exes que todas hemos sido!

=)

sonrisita con tu plan-resto de la vida ♥ y aw!

denke dijo...

jajaja cosas de viejas? neeel, tambien nos pasa. Al fin y al cabo, todos somos inseguros (ni que sea tantitititito)

NTQVCA dijo...

¡Ah querida Mariana! me meto a esta onda del blog y lo unico que me provoca escribir es esta descripción tuya tan perfectamente humana, ya vez que no eres la unica y si, es de mujeres ir a buscar a las exes, por ñoñasy por gordas, con todo eso Alejandro sabra entender, felices fiestas!

Anónimo dijo...

jaja la puritita envidia, pos yo conozco una ex y está retebonita la condenada.