jueves, diciembre 09, 2010

De la típica vida del inmigrante

En todo el vagón del tren esta mañana, el único lugar que pude agenciarme tenía que ser justo al lado de un español de sobaco profundo y frente a uno de los vecinos del hostal, hecho que sólo me remitió a la deplorable situación laboral a la que debo enfrentarme: mientras no haya papelito de permiso de trabajo, no habrá curro y, obvio, la peor de las épocas, a nivel económico, vividas para mí en la ciudad condal sólo puede convertirse en la de, no las vacas flacas, sino algo así como las vacas anoréxicas y al borde, prácticamente, de la muerte. Vale, sí, exagero, no estoy tan mal, pero sí han habido noches en las que ni dormir puedo y aunque me he convertido en toda una malabarista (te puedo decir dónde comprar más barato dependiendo del producto, porque no vas a encontrar todo en un mismo lugar, hay que iniciar la procesión de supermercados cuando el dinero no sobra) y puedo vivir días enteros con menos 5 euros, no es lindo estar en la cola del Lidl, por ejemplo, rodeada por más inmigrantes que, como yo, se la rifan estirando un euro lo más posible en pos de la supervivencia. Los ves contando monedas, céntimos y llevarse el paquete de pasta y el bote de salsa de tomate. A llenar la panza a punta de hidratos de carbono.

La culpa de todo esto no la puedo tener sino yo y mis dudas garrafales, esas que me asaltaron desde el año pasado, un poco, y a principios de éste, cuando no sabía si quedarme o volver a México. Pero da igual, es lo que toca vivir.

Y mientras todos estos piensos golpetean mi cabeza, me preguntó por qué me inhibe masturbarme frente a mi novio vía skype y en lugar de 3 orgasmos obtener, por ejemplo, 6 en su presencia (cuando la señal falla, yo me sigo de corrido). Que al cabo son gratis y rejuvenecen totalmente. Los amo, pero los amo porque son con él.

PICAPIC: Luz de navidad que cuelta en Bonaires esquina Calders, cantonada donde Shari tiene sus aposentos. Mucha luz para estas fiestas que se aproximan. Seguro que el zinc no me faltará estas navidades.

5 comentarios:

JULY dijo...

jajajaja, bieeeeeeeen por el zinc!!! la fuente de la vida!

denke dijo...

Yo, a pesar de los problemas de money, achaques amorosos(o la carencia de los mismos), etc... sigo pensando que recordaremos esta época de adolescentes maduritos (o maduritos adolescentes) como “los años maravillosos”.

mariana m* dijo...

Mi estimado Denke, es muy bonito su comentario y altamente alentador, vamos, que como ya se verá soy una auténtica quejosiraptor, pero en el fondo, disfruto mucho de todos y cada uno de los momentos, incluso cuando escasea la plata. Total, las sonrisas y en encanto están ahí, en todas partes. ¡Gracias!

mariana m* dijo...

¿De plano da tanto asco el comentario de "hasta en la pobreza soy feliz"? Chale, jajajajaja.

denke dijo...

No... asco... no. Nos hace darnos cuenta de que osmos pobres =P