martes, octubre 19, 2010

Lustro


Para hablar de los 5 años que llevo viviendo acá, los cuales se cumplieron el lunes, tendría que mencionar las palabras decepción, Estrella Damm y partida de madre, pero también haber aprendido que "el hambre está cabrona", que la rancia Europa está plagada de soledad y que al pan se le puede embarrar con tomate para comerlo acompañado por un sinnúmero de embutidos, luego entonces almacenar una buena cantidad de tejido adiposo a manera de protección ante el hostil medio ambiente: hay que destacar que desembarqué en pleno Cataluña.

Pero, si he de ser sincera, no podría imaginar mi vida sin Barcelona. Me quejaré hasta la inmundicia de su gente, de sus leyes, de su puta humedad, porque es así y siempre lo voy a hacer, la cosa es que es que me dejé seducir ante su encanto multicultural, peculiar característica muy europea y cosmopolita gracias a la cual se hace llevadero vivir aquí. Las cosas como son pues, que si hubiera tocado estar entre puro local, otro gallo nos habría cantado.

Y habiendo pecado de malagradecida, hay que celebrar que de mal follada ya no, gracias a dios que me mira: México se reinvindicó conmigo. Los dos mundos que me contienen, hermanados en su totalidad.

La cosa, muy verde. No podría ir mejor.

PICKY: Pero de cabeza siempre, eso no se va a acabar así, de un día para otro, que sigo siendo muy Mariana a pesar de los pesares.

2 comentarios:

denke dijo...

A mi me pasa algo parecido con el DF (y el EdoMex). Estéticamente es más que mejorable, desordenado, algo hostil, smog y esa hipocresía conservadora que en realidad "noesdeadeveras". Pero... luego la gente, el dia a dia, la comida, la bebida, la fiesta, hacen que te enamores, y no puedas entenderte a tí mismo sin esa parte de tu yo.

RoS dijo...

qué bonito!


la onda esa mariana muy mariana.

;)