jueves, octubre 28, 2010

Hostal, casos de la vida real

No es necesario que existan los vampiros, que para chuparnos la sangre tenemos a las chinches de cama, preciosuras pertenecientes a la familia de los Cimicidae, especialistas en atacar de noche, dejar tras de sí un rosario de gordas ronchas rojizas y con ellas una picazón del demonio que nunca vas a olvidar.



Hace unas tres o cuatro semanas, el hostal se convirtió en la delicia de estos peculiares insectos. Lo mejor: gracias a estos chupasangre recibí la gritoniza de mi vida por parte de una chinas, ya que aparecieron en una habitación doble y para acallar la plaga, mi jefe "bueno" tuvo a bien aplicar un insecticida mal oliente, peste por la cual se quejaban las chinitas que pensaron se trataba en realidad de olor a pintura recién aplicada; también debo agradecer a los bichos del copón que otra chica afectada, esta vez en un dormitorio, le fuera con la queja al jefe "bueno" y éste despotricara sobre mí porque no fui capaz de detener la bola de nieve y que llegara hasta él la queja, es decir, que como tiene "demasiados" problemas, le parecía una ineficacia mía permitir que la chica lo encontrara y expusiera su caso como encargado que es, pero a ver, detengámonos un momento, que la chica estaba en todo su derecho, bien podía quejarse ampliamente con él o conmigo o con quien fuera, porque tuvo que pagar la friolera de 200 eurazos por el tratamiento para bajar la hinchazón y lo único que quería era ser compensada con la devolución del dinero que pagó por hospedarse en un sitio donde sólo fue picoteada a morir por las puñeteras chinches. Al parecer y de acuerdo con mis fuentes, mi jefe "bueno" dijo algo así como que si yo creía que ser recepcionista era hacer check ins y doblar sábanas, como si en los últimos 2 años y medio no le hubiera detenido una estampida de quejas y cuanti mamada se imaginen. Será hijoeputa.

En teoría las chinches desaparecieron del hostal o al menos no están haciendo ahora mismo de las suyas. Para ser unos seres tan pequeñajos dan miedo y según leo, en Nueva York causan estragos de tamaños mayúsculos y hasta salen en las noticias.

Ya tendría mi jefe "bueno" junto con el jefe catalán aflojar un poco el monedero y pagarse una buena fumigación, vamos, que es por el beneficio del negocio. Pero mientras lo hijoeputa lo sigan ejercitando día a día, pues que se jodan un poquito, digo yo.


PICAZÓN: A ver, que no es un pecado tener un hostal y albergar algo más que humanos, la cosa está en revisar el colchón y buscar las caquitas de las chinches, no dejar nunca la ropa en el suelo, que por ahí se pueden pescar y encomendarse a su dios particular y a todos los santos de su credo favorito, porque sí, dejan estan lindas picaditas. Foto exclusiva enviada por la bella cliente originaria de Londres y a quien acribillaron las chinches en lo que denominaremos el primer brote de bedbugs en toda mi vida en el hostal.

3 comentarios:

JULY dijo...

chin!

Anónimo dijo...

guacala!

atte.
Paula

denke dijo...

chesssssss..!!!