domingo, septiembre 26, 2010

¿O qué?

> Como bien me lo temía, mientras los de Ok Go hacían como que tocaban sus rolitas del momento en el concierto del sábado, vislumbré por el rabillo del ojo a un chico meetic.com, flipé en colores, quise que me tragara la tierra y pedí a mis amigos que intentaran ocultarme. Aunque también me dijeron que no mamara, que ni me iba a reconocer. Pues me reconoció y nos topamos casi, casi frente a frente e hice como que la vírgen me hablaba, pero porque estaba lo que sigue de pacheca, tons, pos no era ni el momento ni el lugar para las presentaciones. Ya me escribió luego un sms para decirme que creyó verme y pos que si quedamos luego o qué o qué. Y yo, pos o qué o qué. Parece buena persona, nomás demasiado tímido para mi gusto. Como que ya no estoy para arrear vacas y pos como que ya he dicho esto antes.

>> Unas putas chinas me pegaron la gritoniza de mi vida hoy, pensaron que quizá así les cambiaría de habitación. La que les tocó tenía un cierto olor a líquido de limpieza y pues estaban necias en que era tóxico y dañino para su salud y pos que qué o qué. Y yo, o qué. Como en lugar de hablar me estaban gritando, las mandé al topi diciendo que había dos opciones, ninguna de su agrado por supuesto, pero no había más: o se jodían y se quedaban o cancelaban y se largaban. Querían llamar a la embajada china en Barcelona y luego a la policía. Yo digo, sí, claro, vayan a llamar al locutorio de aquí en frente y con todo gusto mamacitas. Hasta me tomaron foto como para denunciar. Que dios las tenga en su puta gloria. Con lo que amo a los asiáticos.

>>> ¿He mencionado antes lo ridícula que me parece mi casi extinta costumbre de enviar ese-eme-eses en plena borrachera a alguien a quien apenas has visto unas 6 veces en tu vida? Pues sí, sigo pensando que es mejor dejarse el móvil en casa si se planea sobrepasar los límites permitidos a las señoritas de buenas costumbres respecto a la ingesta de alcohol, porque vivir con la cruz al día siguiente es demasiado. No importa lo inocuo del mensaje, es el sólo hecho de sobrepasar límites. Odio, como lo más, sobrepasar límites, porque no me gustaría que sobrepasen los míos si no me da la gana. Tons...


VIDEITO: Los Belle & Sebastian durante su presentación en las fiestas de La Mercé en Barcelona pueblito. Superaron mis expectativas potencialmente, porque si bien estuve empollando para ir preparada al concierto, nada tienen qué ver sus grabaciones con el en vivo, se la mamaron de cabo a rabo.

2 comentarios:

denke dijo...

Choque cultural en la ciudad de lo culturalmente correcto... wow...

denke dijo...

Choque cultural en la ciudad de lo culturalmente correcto... wow...