lunes, agosto 09, 2010

La tara de la especie

La hija que de pequeña quería ser playmate sabía de dónde el deseo surgió. La inocencia la robó la mano misma de su engendramiento. Lo negó, por años. Respetó y bebió de ella, hasta que por azares del destino la mano apretó de más. La hija se rompió.

Temerosa, con ira, intentó no juzgar tal oprobio. No podía cerrar los ojos ante la cancelación de su felicidad. Por primera vez abrazó entera a la sobriedad. Ya no fue una fiesta su vida. El dolor la estaba enterrando y tenía que luchar contra esa obscuridad.

La mayor parte de su vida pensó que era única, pero era tan igual a tantas otras. Creyó que el dolor impreso antes por sus ancentros la iba a salvaguardar de la fatalidad, de la tara de los de su especie.


FOTO: “De lo funesto”. Negrura temporal. Es tan raro traicionar. Cuando se traiciona de verdad, ¿vuelve a ser alguna vez lo mismo?

2 comentarios:

Raul Mendez dijo...

me parece un angulo interesante,y el resultado una foto muy padre me gusta me gusta.

saludos mono a pie

Mariana M* dijo...

¡Hasta que corto una flor de tu jardín! Gracias por tus palabras, me encanta que comentes ;-)