miércoles, agosto 04, 2010

La experiencia okupa


Hay una experiencia que toda mujer soltera que rebasa la treintena debe vivir. Si todo sale mal, seguro te vas a topar con ese hermoso episodio extrasensorial. Se llama "La experiencia okupa" y radica en probar las mieles de la porquería, la desfachatez y la ignominia de lo que es saber tratar a una dama.

Primero, ligarse a cualquier tío que tenga un hermano greñudo con cara de gilipollas. Esto no es fácil, los hay con cara de gilipollas, pero ha de hallarse un hermano gilipollas profundo. Luego habrá que permanecer tan sólo y observar, el greñudo atendiendo a su vileza, rebasará por la derecha a su hermano y le aplicará el típico "te bajé a la vieja", pero argumentará un "ella me eligió a mí" para deslindarse de toda responsabilidad para con su hermano. Ya el pobre hermano se encontrará en el futuro con su destino que, porque es un hombre bueno, será siempre satisfactorio y enriquecedor.

Segundo, luego de haberse liado con el greñudete, sin llegar necesariamente al polvo, esperar cosa así de un año para que te vuelva a invitar a salir y que cuando le preguntes "dónde vives", te responda "en una casa okupa" y te invite a conocerla. Como eres una experimentada mujer que rebasa la treintena abierta siempre a conocer nuevos territorios y a ampliar tus horizontes, accederás a ir hasta casa de la rechingadísima, donde generalmente suelen estar las casas okupa, y pasar a los aposentos del greñudo gilipollas con pinta de Jonh Frusciante en versión chafísima. Él está seguro, por los besotes que le pusiste, que van a follar en pleno. Tú, nomás entrar al cuartucho del tamaño de una caja de zapatos, quieres vomitar. El naco no sólo la tiene hecha un desvergue, sino que encima sólo cuenta con un colchón tamaño una plaza, más pequeño que uno individual incluso, además al entrar se quita esas chanclas horribles de velcro que tanto odias y, tiene que ser así, compruebas que le apestan las patas. En su acción "voy disque a ordenar, disculpa mi chiquero", tú recapacitas y caes en la cuenta de que no, no estás dispuesta ni a poner una rodilla sobre ese colchón porque seguro se te sube una garrapata, además de que él ya cerró la puerta de la caja de zapatos y pues no, no hay ninguna vía de escape para el tufo que ahí ya se alberga. Si follan, morirás de asfixia total, si no es que las garrapatas o la sarna te matan antes.

Tercero, sales de ahí argumentado que hace demasiado calor gracias a que es verano y que sólo tendrás que esperar 10 minutos para poder tomar el metro de regreso a casa. Él pondrá carita de perrito castigado. Tú salvarás, otra vez, la vida de milagro. En una de esas tenía alguna enfermedad venérea de esas lindas que luego ponen pitos a sangrar y supurar. Mejor, quedarse sólo con la bella imagen del greñudo gilipollisímas con pinta de un John Frusciante chafísima que te cagas vestidito y coleando.

FOTO: "¡No manches!". Ya supimos porque la también llamada Lolaina Coralina tiene cara de pocos amigos, sobre todo, pocos amigos okupas. ¡Chin!

5 comentarios:

NTQVCA dijo...

¡Buenisimo Mariana! Yo, como buena treintañera, ya pase por el trance de tener un galan con hermano greuñudo que "le bajo la vieja a su hermano".
Perfecto tu escape, lo tomaré en cuenta sin tocarme el corazón de pollo al ver caras de perritos tristes!

Mariana M* dijo...

¡Uy! Qué onda con los hermanos gilipollas, jajajajaja. Pues yo todavía no sé ni por qué me meto en tales berenjenales, será sólo por el puro gusto de vivir para contarlo :-$

El Director dijo...

Foto-Porno

Mariana M* dijo...

¿Cómo crees?

denke dijo...

jajajajajajaajajajajajajaja...

ok...
ok...

habrá que redactar el post sobre lo absolutamente contrario, las niñas pijas de barcelona ;)