lunes, mayo 17, 2010

La más fina artillería al servicio del hombre


Ella miraba fijamente el bolso de la tipa junkie que a cada rato se jalaba para el baño a sus amigas, cuando un chico se le acercó para hacerle plática. Estaba aburrido. Sus amigos bailoteaban en la planta baja ese techno machacón que suelen programar. Él no quería estar ahí. Ella, por el contratio, disfrutaba de lo lindo con los ritmos del segundo piso, aunque se tratara del más convencional pop. Lo que él no sabía es que ella llevaba meses sin besar a nadie o al menos a nadie que a ella le interesara besar. Después de él responder a un par de preguntas ahora básicas -edad, profesión-, ella estiró sus manos y las colocó en la cara del tío. La acercó hasta que sus labios hicieron contacto. El resto es historia. Por fin algo de lluvia luego de tanta sequía. Como que era cuestión de afilar los cuchillos, cargar el fusil con fines más nobles que eliminar al más molesto prójimo. Donde pone el ojo, ella, como antaño, como siempre, pone la bala.

PIC: En su más puro estado, la Shari que no ama los ritmos pop que a veces se le atraviesan.

2 comentarios:

JULY dijo...

eso es tot! meter la lengua donde quieras y donde te guste sin pedir permiso!

Mariana M* dijo...

Eso me relajaría muchísimo la mandíbula y mira que lo necesito tanto ahora mismo, jajajaja.