sábado, febrero 20, 2010

The L word


Para variar, a Ryan Binghan le parten su madre. El amor es culero y ni por más cauto, previsor o evasivo, te salvas de su embate. Si por cauto, aburrido; si por previsor, pendejo; si por evasivo, errabundo.

En mis intentos por comprender lo que es el amor, lo he racionalizado al extremo. Quizá por eso ya no entiendo nada. Hace mucho que no sé qué hacer con él y mi última experiencia fue tan dolorosa, que me parece que no he recuperado las fuerzas para tirar la casa por la ventana y enamorarme otra vez. Y, no sé si me entiendan, pero al percatarme de esto me entran unas enormes ganas de llorar.

Y al tiempo que descuelgo el teléfono para contestar, si es la locura, le cierro los ojos a la pasión. Porque en mis manos el amor no es tranquilidad ni paz ni sosiego. Aprendí mal. Toda una vida.

La verdad es que a Ryan Bingham le parten su madre porque él quiere que sea así. Porque es un pinche aprehensivo, un control freak. Por qué no sabe cómo amar y no permite ser amado. Se muere de ganas, pero no sabe cómo empezar la historia. Losers todos. Él y yo.

PIC: Lila, que te quiero lila. Así de ridícula salgo a la calle a veces. Al cabo que estoy en Barcelona. Siempre hay alguien vestido peor.

2 comentarios:

JULY dijo...

pos yo no se. Uno anda ahí de "cuidadoso", pero al mismo tiempo ni quieres serlo, pero luego te el miedo, pero luego quieres confiar, y luego sientes cosquillitas en la colita, y entonces sí.... no se si uno se complica por la edattt o uno está bien tocado de la pinchi maceta. Yo creo que es esto último. Que si no vas a terapia malo, y si vas a terapia piiior. Uno se come la olla cabrón y en cuestiones del amor, más.

Mariana M* dijo...

Nos comemos hasta las uñas. Eso nos pasa por no casarnos a la primera y andar cuestionándolo todo. Ja, ja. En el fondo, tengo esperanzas.