jueves, diciembre 17, 2009

Me duele cuando pienso en ti Mariana


Rockstarismo, vedetismo y demás. Guadalajarita se pinta sola para eso. Y yo, la neta, aguanto vara un rato y no más.

Supongo que mi relación amor/odio con esta ciudad no termina. No exagero, pero creo que la culpa de todo la tiene que soy una pinche azotada (tipo mercado de lágrimas) y le di más importancia de la real a ciertas situaciones de las que ya no vale la pena hablar porque no viaje kilómetros y kilómetros hasta lo más profundo de mí como para no reinventarme. Lo hice. Mariana se murió un día. Fue algo así como una acción de tasajear y renacer de las cenizas, eso es exactamente el destierro. Y yo encontré a Mariana.

Para no perderla, para no perderme entre esas tantas cosas con las que no puedo ni quiero lidiar, me la llevo de vuelta a la que es su nueva casa. Parece feliz allá. Desde hace tiempo que lo es. Pero allá. Y si he de volver un día, no va a ser a tierras tapatías. Por lo mucho que dolió. Además, ya sin azotes, apesta un poco y en momentos me parece que Egolandia es sinónimo de Perla Tapatía. No acepto un "no le saque" por respuesta. Para eso está una que sabe lo que siente.

Por un futuro reinventado. Hay que ser uno mismo sin ser exactamente igual.

FOGOGO: Qué bonito es lo bonito. Súper vista de la Barranca de Huentitán en la boda de Coché. Y entre otras cosas, ora resulta que el pan amb tomaquet rifa, ja, ja, ja. Algo así.

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