domingo, diciembre 20, 2009

Fe que no es entierro


Cuando cree que sabe jugar el juego, entonces no. Nacida hace casi 33 teme la rompan porque va a acercarse al fuego máximo. Y hará la pregunta del millón, para hacerse al vuelo o no. Entiende, pues, porque no ha podido dar la piel en tanto tiempo. No lo puedo creer, ¿cómo así? Intentó sepultar los últimos 3 años lo insepultable. Hoy lo sabe y teme.

Sabe lo que es perder por convicción propia. Es duro. En contra de la marea, de la personal. Quiere dejar de ser sepulcro, quiere ser campo, sembrar una buena cosecha de besos y bendiciones.

Merece. Lo cree.

Si es que no, conoce el camino, lento, pero seguro, para hacerse sola a una felicidad que, si bien no alcanza altos vuelos, de menos la acompañe el resto de la vida a un lugar seguro y tranquilo. Secretamente cree. Y va a volver.

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