lunes, noviembre 23, 2009

El wasabi lo mejora todo


Abrazarte no estaría nada mal. Lo digo en serio. Pero por decisión propia mañana tomo un avión para irme a congelar el trasero, muy al norte de esta parte del mundo, todo lo contrario a lo que sería estar contigo bajo el nórdico, abrazados. Eso sin contar con el otro avión que me trajó hasta México. Te recuerdo de muchas maneras y en diferentes momentos. El wasabi hace lo propio. Me recuerda a ti.

PIC: Mathiecito mil. Mathiecito mil. Mathiecito mil.

T.A.C.O.S


Mi alucín con los tacos está llegando a niveles insospechados. De hecho, mi novio teme que vuelva a Barcelona con unos 15 kilos de más. Supongo que mi madre también, de manera que me prohibió un poquito el atascón. Las madres siempre velando por sus hijos.

Me he encontrado con una bonita Guadalajara, porque casi no he salido de casa y me la he pasado en las inmediaciones de Chapalita City, mi actual residencia. Así que casi no he visto a naiden, pocos pero gratísimos encuentros con varia banda que tenía años sin ver. Eso sí, aún temo mil toparme con el moscamuertismo típicamente tapatío, porque yo, tapatía de nacimiento, no ejerso como tal a mucha honra, faltaba más.

Supongo que mi semanita en el DF me sirvió para aclimatarme a mi México querido. El martes tomo otro avión para visitar el vecino país del norte, un gustillo ahí que me estoy dando, ya luego vuelvo para seguirle dándole vuelo a la hilacha. Espero poder ver a todos, todos los que quiero ver y que los que no quiero ver no me sepan tan amargos. Lo siento, pero mamona, seré hasta la muerte.

Amo a mis hermanos, a mis padres, no sé qué haría sin ellos en mi vida. A mi núcleo familiar no lo cambio por nada. Y, por si olvidaba mencionarlo, yo sólo quiero ser feliz y me parece que lo seguiré siendo siempre que tenga un taco en la boca. Después, está Mathias, je.




TACOPICS: Al pastor, de lengua, suadero, de cochinita pibil, maciza, bistec, de papa, chorizo, aguacatito fresco, el taco es mi actual perdición, aunque nos veamos hasta después del thanksgiving. El ejercicio será mi salvación a menos que quiera, de verdad, regresar rodando a Barcelona mi amor. Sí, ahora resulta que la quiero tanto, ja, ja.

martes, noviembre 17, 2009

Sólo en México


¡El Oxxo! Parece cualquier cosa, pero un Oxxo o Seven Eleven que abren 24h son un oasis, porque no, en Barcelona no hay cosa pareceida y todo cierra máximo a las 12am, o sea que ni comer o beber nada. Bueno, tenemos paqui beers, eso sí, por un euro nomás.


Y afuera del Oxxo, el paraíso de la piratería y no, no es un tinglado onda top manta, está instaladísimo. La impunidad en su matsimo esplendorsssss. Lin-do.

domingo, noviembre 15, 2009

Reversa imposible



Cuando partí a Barcelona hace 4 años, nunca pensé en el feliz retorno o, mejor dicho, el verdadero retorno. Según esto, yo iba a volver pronto para retomar una relación que terminó valiendo madre poco más de un año después de afincarme en la ciudad condal. Hasta aquí, dentro de todo, sin pedos. Sin embargo, la adaptación al nuevo entorno me costó más de la cuenta digamos que por culpa del ahora pinche ex novio ése. No fue sino hasta que terminó todo aquello que me planté en Barcelona realmente para hacerla mi nuevo hogar y así lo fue en los últimos 3 años. Pero, como todo en mi vida, no soy ejemplo de una adaptación ideal. No me encanta la manera de ser de algunos catalanes muy catalanistas, además de que me guste o no, siempre seré una extranjera en Barcelona y, de quedarme allá forever, me costará el doble trabajar de lo mío y pos una de atender guiris también se cansa. Total, que hace un mes y medio compré un billete a México y hoy estoy aquí, en el paraíso de los tacos, pero también del tráfico del copón. Estoy en casa de mi mana, la Gemma, quien volvió a la vida luego de un par de reajustillos en su vida y ahora es una soltera espectacular que ejerce en toda la extensión de la palabra y se divierte mogollón.

En este retorno me es imposible hacer la vista gorda. Después de este tiempo en el viejo continente una se acostumbra a otro tipo de fisonomías y, la neta, las de acá me están costando trabajo. Digo, no he podido cuestionarme ahora que el DF según me cuentan se ha vuelto paraíso gay, ¿qué le ve un hombre de rasgos típicamente chilangos a otro ídem?

La cosa buena: la cerveza Montejo y los tacos al pastor. Qué decir del caldo de camarón, cosa más buena, y de las alucinantes panaderías con deliciosos manjares de harina. También he flipado en colores al entrar a un Oxxo o Seven Eleven, donde además de venderte bebidas etílicas a la hora que se te hinche el huevo, tiene todas esas golosinas con las que crecí y que adoro. Todavía no me atasco, pero pronto, muy pronto tendremos una cita entre ellas y yo.

El shock cultural también se vive a la inversa, al volver. Y no, todavía no sé si quiera volver a esta vida loca en este país tercermundistas secuestrado por políticos, por narcos, por su propia gente y que por ende no puede crecer. Y aunque adore el pasmo catalán, ese que te permite trasladarte en bicicleta a cualquier parte, el de la siesta de 2 a 5 de la tarde, el de la ausencia de grandes centros comerciales y supermercadotes, no sé si me quiera quedar para siempre con la rancia Europa. Aún queda mucho que decidir. Queda mi felicidad por decidir.

Próximante: el shock cultural al volver al terruño amado. Esto fue sólo el principito de mucha deposición.




PISCAPICS: Nomás pa ilustrar porque no, no he sacado mi camarón para retratar las novedades que encuentro a mí paso. Quizá mañana lunes me descuelgue por la ciudad y haga algunas fotos, pero bueno, de mientras unas con el celular (que ya no es móvil, ja, ja). Hoy, a reponerse a dos noches de fiesta y rock and roll en bonitos antros. Los mejores, ayer noche en el centro de la ciudad donde la música estuvo mucho mejor que en plena Condechi. Eso sí, los pinches chilangos cuando ligan, pueden ser lo más enfadoso del universo. El retraso, también se nota en el arte del flirteo patatero, je, como le llama mi mana querida.

viernes, noviembre 06, 2009

Acciones básicas de la nueva vida conyugal



Dormir por más de 12 horas. Despertar y besarlo. Cocinar y besarlo. Besarlo sólo por besarlo. Caminar tomados de la mano y todas las manifestaciones de afecto necesarias en público. Cuida de tu resaca. Tú cuidas de su borrachera. ¡Ah! El amor. Y qué decir del orgasmo diario imprescindible para subsistir. Que a veces no es sólo uno, ¡son dos! ¡Son tres! Dios, me va a volver loca. Lo juro por dios que me mira.

Si alguien me hubiera avisado que sucedería justo lo que pedí a la vida un día hace tiempo, no lo hubiera creído. Pero llegó eso tan deseado. Básicamente se trataba de no enterarme ni cómo ni cuándo y que de repente estuviera ahí un bato con los pantalones bien fajados y dispuesto a todo, hasta a ser mi albacea. El caso es que un día abrí los ojos y un chico castaño de ojos grandes color miel me decía algo así como "cuando vuelvas a interesarte por los morenos (por aquello del güero del mal y del vasco fallido) me avisas". Y no la pesqué porque como siempre, muchas más de las veces que me gustaría, no me quiero enterar. Así que siguió picando piedra y al final terminó por atraerme hasta él. Y así, sin darse cuenta, se disfruta mucho más. Justo lo que había pedido a Santo Clos.

Pero, como tiene toda vida conyugal, por instantes me da miedo y pavor que la convivencia nos coma vivos. ¿Lo bueno? Que para esta cabra irredenta de complicadas manías está el chico sencillo con ganas de descomplicar todo trabalenguas que se interponga entre la felicidad y nosotros. Eso y que tiene los cojones para decirme que no le gusta por nada la nueva bolsa que me agencié. Me tiene contenta este muchachito. Aunque mentalmente le he puesto un poquito el cuerno mental con Erlend, el de los Kings of Convenience. Nada es perfecto.


SOUNDTRACK: Iba a ser una de los Kings, pero el Spotify me abrió las puertas al proyecto de Erlend y no pude sino enamorarme de él. Así que aquí les dejo esto que de momento exploro. El concierto de la noche de ayer en el Palau de la Música, al cual siempre es un placer ir, me puso muy contenta. Cerraron la noche con una de las que más adoro, I'd rather dance with you. Nada qué ver el sonido Kings con Erlend, pero es hermoso lo que este geek puede hacer. Y encima pelirrojo ¡uuuuuuff! Babeo. Y ahora, a dormir al lado de mi amado y nuevo novio.