miércoles, octubre 21, 2009

¿Sangrienta y en silencio?






Tengo que desempacar la ropa de invierno ahora que se aproxima. Vaciar el cuarto en que de momento no vivo, porque cuido un perro en casa del amigo de una amiga. Y terminar de hacer cualquier cosa antes de tomar un avión.

La música, la llevo adentro. El silencio quedó atrás. Ha llovido y no me acuerdo.

Estoy en vías de perdonarme el no haberme convertido en una esposa, en mujer de alguien. Sólo pude convertirme en mujer de mí misma. Lo siento. Mucho, por todas las imposiciones, la tradición, por la mala educación. Nunca estuve tarde, estaba a tiempo para mí misma.

Exculpada aguardo, paciente, sin prisa, toparme de frente y en pelotas con ese que quiera tatuarse mi nombre en alguna parte de su sacrosanta anatomía. Con el valiente sin falsas promesas, anillo, fiesta o bacanal de un día. Con la sola intención de ganar la batalla a lo largo de lo largas que se pueden volver las noches, los días: la convivencia es lo que verdaderamente hay que vencer y sobrellevar.

Sin ganas, nunca más, del regodeo barato en mi propia tragedia particular. Me da hueva sufrir por amor, enamorarme de imposibles. El descalabro sirvió para identificar con prontitud las deficiencias emocionales de dependientes a la caza. Antes muerta que dependizarme, dice esta ex depresauria profesional.

IMÁGENES: De la casa de Txema, donde cuido de Áprika, la pequeña maltese que ya quiero tanto.

3 comentarios:

CONEJO RABIOSO dijo...

Viva la Résistance !!!!!!!!!!!!

Mariana M* dijo...

Bien viva que está...jo, jo.

txt:::nauta dijo...

Bonitas fotos: las tomas con alguna cámara Canon, reflex digital, de 15 megapixeles? Perdona la obsesión técnica, pero hoy día ando en búsqueda de una buena cámara.
Respecto al matrimonio: es más importante una vida de amasiato que una noche de boda. Claro, la ilusión del festejo y el oropel, siempre es tentador.
Saludos.