viernes, septiembre 04, 2009

Vomitivos y anexas


Más de una vez lo he pensado, cuando en más de alguna ocasión me lo he topado por ahí, pero sí, en Barcelona hay catalanes nacos, mamarrachos, peladaje. Como en todos los sitios, pues. Cuenta de esto daba su paso por la tienda de cinturones donde alguna vez trabajé, puro plástico "fino" a precio de piel "de a devis". Lo mejor: las hermosas hebillas luminosas o las que llevaban tu nombre en letras color cromado chillante con opción a bisutería, toda una obra de arte. Volaban las chingaderas, compradas por adolescentes, y no tanto, con el pelo engominado, aretes imitación brillante, camisas rosita, agggggh, asco. Las tías que los acompañaban o que también las osaban adquirir eran todas clones: pelo planchado con mechas rubias o, de plano, rubísimas que te cagas, con esos piercings que ñañaras me dan que emulan lunares en la cara. Acá eso está muy de moda.

De pequeña, bien aprendí aquello de "hay de todo en la viña del señor" gracias a la directora de la escuela Montessori en la que mis padres tuvieron a bien inscribirme, toda un seglar. Su mayor defecto: las referencias al señor, eso de recomendarte ir al confesionario sin siquiera tener pecados, nomás por nomás, por beato. Fuera de eso, sin pedos, aunque fue culpa del método Montessori y de mi paso por el Instituto Pierre Faure que tenga tantos pedos con la gente indisciplinada que no limpia. Todavía a estas alturas, no doy crédito, pero sí, qué cochinazos son mis futuros ex compañeros de piso, aggggh, asco.

Así que peor que 5 tandas seguidas de tequila shots o que el mal aliento que la vomitona posterior dejará en tu boca, que los 27 cigarros fumados la noche anterior o un plato entero de caracoles en su concha que tendrás que sacar de ahí para ingerir, los nacos y la suciedad me matan. Aunque a veces peque de naca, como todo el mundo alguna vez en su vida, o sea una asquerosa guarra. Respecto a esto último, la cosa está en saber dónde, dónde ser guarra.

PIC: Robadísima del You know-heim. ¿Conoce usted la obra? Buenísima. Un artificiero, Cai Guo-Qiang.

1 comentario:

Natalia dijo...

Ey! no había entrado últimamente a tu locutorio, qué lindo que quedó pintado de azul. Y tu secuencia de arriba ni se diga.

Te mando un abrazote, ya falta menos para dártelo personalmente, yeah!