jueves, septiembre 10, 2009

De un tiempo a esta parte

Escucho Un Mundo Raro de José Alfredo: qué letra más piche egoísta, tenía que ser la voz del "patadas de ahogado". Cuando es amor del bueno, la neta, la historia no va por ahí, pero bueno, cada quién. Pero ¡aaaaaaah, qué pinche buena está la rolita, pues!

Ora sí: casi sé lo que es amar a dios en tierra ajena cayéndome el sábado por la noche de la bicicleta, teniendo dos trabajos que sólo puedo mantener porque puedo llegar veloz de uno a otro en mi sacro santo y venerado vehículo (que ahora no puedo conducir maldita sea), intentando vestirme cada día con el hombro contusionado que me quedó, una calamidad total.

Reseña breve y censurada: Iba la noche del sábado regresando a mi casa luego de 7 cervezas y 2 tequila shoots cuando se me atravesó la banqueta. Un mal cálculo y pocos reflejos. Habrá que demandar al ayuntamiento por no quitar las banquetas de noche, ¿que no ven que estorban a los ciclistas? Y como soy la más necia del universo para volver a casa en bicicleta (que si no la pillo, ¡no llego a ningún sitio!), pues no se me pasó por la cabeza tomar un taxi. Si bebe, no conduzca ni su bicicleta. Esa es la lección. Además de entender que las cosas pasan para que no vuelvas a verte en medio de embrollos similares. Hay que ser precabido y valer por dos. Ahora, llevo un cabestrillo. También me ha tocado oir historias de miedo de gente que cae de bicicletas. He tenido suerte.

Es mi primera experiencia pidiendo la baja laboral, se siente bonito, esta parte se la recomiendo a todos, ja, ja. Con esto, supongo, queda consumado mi estátus de reina del escaqueo, aunque en esta ocasión algo de dolor se vea involucrado.

Mathias, si estás leyendo esto, que sepas que gracias a ti mi recuperación ha sido más agradable. Gracias, totales.

Entre otras cosas, casi me muero de la pena porque el próximo habitante del piso en el que todavía vivo, leyó anteriores posts. Porque, claro, los compañeros de piso de quienes despotrico serán sus futuros compañeros de piso y todavía no acabamos ni de limar asperezas ni de definir bien a bien precios del alquiler que se le cobrará a los que irán llegando. Pena mil. Respecto al tema, no me ha quedado otra más que ser como la mansa Mariana que no soy debido a sus acciones. No es que sea una pendeja, pero me sigo cuestionando si de verdad soy yo una egoísta, como se señaló, porque no valoro el "súper pizaso" que tenemos, o si soy una hija de puta por querer cancelar el contrato de un piso en el que gobierna la ley del más fuerte. Sigo sin dar crédito. Intento con todas mis fuerzas que la energía no se me vaya por ahí. Estoy antes yo y mis asuntos, affaires, bisnes. ¡Ay dios! Que malas decisiones que tomo a veces.

Recomendación del día: les va a gustar este texto de Wenceslao Bruciaga.


5 comentarios:

NTQVCA dijo...

malditas banquetas!, solidaridad desde acá viniendo a trabajar en bici.

fruitman dijo...

la bici puede ser traidora, pero con 7 cervezas mariana... ¿quieres decir que no buscaste tu baja inconscientemente? :)

anda con cuidado, que no somos gatos!

Rogelio Pineda Rojas dijo...

En verdad, no quiero ofender, pero cuando leí este texto de Wenceslao (antes de que lo postearas aquí), sentí que entre tú y el personaje principal hay una afinidad. Bueno, insisto, con sus respectivas distancias y decoro.
Saludos.

Mariana M* dijo...

Pere, me creía la mujer indestructible. Cabe mencionar que también lo hice porque si no, no llego a ningún lado: el metro es engorroso, los buses, lentos como yaya.

Rogelio, la verdad, nunca lo hubiera pensado así, pero bueno, si tú lo dices...

NTQVCA: gracias por el apoyo, ya duele menos, pero ¡dios! ¡Qué trajinar! Ja, ja.

Miss. Hyde dijo...

Aprendida la lección!

Buena suerte en tu recuperación…