jueves, septiembre 03, 2009

Chica mudanzas

Paralysis - Scott Weiland


Vaque-rockero sexoso y sufridor que se punza y mata. Lo bueno es que a mí ya no me gusta sufrir. Ya tuve por ahí mi foto-rockero sexoso, pasional y sufridor que te cagas. Y eso es todo amigos.

Prometen visitarme del norte. Yo ya he bajado ¡5 kilos 5! Y los que faltan. Me urge, además de ir a México pronto, prontísimo, vestir toda esa ropa que dejó de quedarme. No es que muera por verme old fashioned, pero sí quiero recuperar algo de aquella cinturita de antaño. O lo más que se pueda manquesea.

Me mudo. Por tercera pinche vez en el año, me mudo. La cosa fue más o menos así: mis compañeros de piso en situación especial -él nunca consiguió trabajo desde que en diciembre pasado llegaron a Barcelona de Italia atraídos por el resto del clan chileno que se las pintó más bonita; ella tuvo que limpiar mucho en el hostal, tanto que terminó hartándose (los actuales pedos sobre "oye por favor limpia" que se han vuelto a presentar en mi vida, me dice que no era muy buena haciendo su trabajo, o sea, limpia como dios le da a entender), así que renunció, de manera que su regreso a Chile es inminente, nomás no saben cuándo porque dependen de las ayudas del señor, Cáritas o quelque chose comme ça- me plantean mudarse a la sala del piso y alquilar a una tercera parte su ex habitación. Yo, pensando, qué bonito eso de vivir hacinados, ¡si! ¡Es lo que siempre quise! Los mandó a la verga como puedo, pero ellos siguen insistiendo así, bajita la mano, terquitos, bueno, en situación especial pues. De mi experiencia catalana he aprendido algo básico y fundamental: el hambre está cabrona y te lleva a extremos en los que dejas de ser tú y eres tú en situación especial. Los hijos de su rebomba se mudaron al puñetero salón de mierda por sus pistolas, así lo constaté el lunes cuando desperté toda feliz porque me iba a ir a tomar el vermú con un amigo y aquí tienes chango tu birote. Gritos, cuasi mentadas de madre después, les dije que hicieran lo que quisieran. Luego yo hice lo mesmo y fui a resindir el contrato del piso. Me mudo para octubre con una amiga que tiene un piso de bastante buen ver. Creo que seré mucho más feliz, mucho, es derecha, no me va a salir con chingaderas, al menos eso sé, porque quizá termine odiándome por fiestera o por domir 12 horas seguidas, pero no por quererle ver la cara.

A mí no me gusta verle la cara a nadie más que para salir a cotorrear. ¿Me creen? Estoy harta de este pinche piso de mierda en el que me embarqué creyendo en el definitivo hogar barcelonés. Una nunca sabe, caras vemos...

SOUNDTRACK: El papito de Scott Weilan en pleno agasajo. Me encanta este hombre y hoy me acordé de él.



1 comentario:

JULY dijo...

Chaaaaaaaaaaaaaaaale... ya te decía yo. Mis etttsperiencias con chilenos mayoritariamente no han sido buenas; aún tengo la esperanza de haber tenido muy pinche mala suerte encontrándome a los especímenes chilenos que me encontré y que no todos sean así.
Qué mal pun lo del piso, ni modo...
Mariaaaaaaaaaaaanaaaaaa! ya lleguéeeeeeeeeee! ya ven pa que me emborraches con un pinchi tequila jijadetumais! quiero ver lo buenorra que te estás poniendo y agarrarte tu cinturita con una sola mano...
besos!