sábado, agosto 22, 2009

¿Qué te tomas?




Existe una teoría referente al peso que ganan las personas cuando están viviendo lejos de casa, en un país lejano, por destierro voluntario, y es que tanto la comida como el agua protegen, de manera que se retienen líquidos y se acumula grasita de más para salvaguardarnos. Así que por eso me cargo estos 10 kilitos extra. Por eso y por haberme zampado cuantos donuts, bocadillos, pinchos, lechazos, galletitas, helados, embutidos y demás. Bueno, hasta sapos tragaría si fueran deliciosos y exquisitos.

Mi gusto por hincar el diente es bien conocido: yo disfruto mucho comiendo, representa un enorme placer y está en mi top junto con follar, dormir y estar sola de vez en cuando. Así que pueden estar tranquilos, acá, lejos de casa, estoy perfectamente bien protegida por mis hermosos 10 kilos de más. Tampoco es que pueda ocultar mucho el regocijo que me han traído esos kilillos, ya que es gracias a ellos que he pasado de una copa B a una C de la siguiente talla de sujetador. Her-mo-so. El otro día, de plano, me dejé de tonterías y acudí a comprarme 80 euros en delicadas prendas en mi nueva talla, porque sí, tenía cosa como de un año sin comprarme sostenes con la puñetera esperanza de adelgazar tanto como para no necesitar sino de la talla anterior y pos va a ser que no, que sigo instaladísima en la pechuga a todo lo que da. Sí pues, qué pinche presumida, pero prefiero ver el lado positivo de mis 65 kilos, porque cuando me aprietan los pantalones o cuando veo toooooooda la ropa que ya no me puedo poner y opto por los vestidos holgados, pos como que se le baja la moral a uno.

Amo comer. Amo mis tetas.

FOTOS: De la serie "Crish, crash" del accidentillo que una noche sucedió afuera de mi casa. ¡Arroooooooz!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hagamos un club de gordas tetonas, sabrosonas, a hacer top-less se ha dicho que disfruten nuestras carnes al sol.. ajua!.

besos mariana.

Mariana M* dijo...

Es que no hay que negarle el sol a ninguna parte del cuerpo, ja.