miércoles, julio 08, 2009

Entrañables viejos tiempos

Todavía no sé qué pedo ni qué onda. Escucho y escucho el último disco de Café Tacvba, sino, para ponerme al día. Darán un concierto el 25 próximo y queremos, mis allegados mexicanos y yo, ir a verlos. En parte para recordar viejos tiempos, en parte para no sentirnos tan lejos de casa. Son pocas las rolas que me encantan, no como antes. Cosas que tiene el paso del tiempo.

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Un viejo amigo de la carrera me escribió un mail bastante revelador. Me sorprendió y me gustó. Directo y sincero me dice que mientras follaba con una alumna suya pensó en mí. Una mujer diferente, me llamó. Hace años que no lo veo. Evocó alguna clase que tuvimos con un profesor de periodismo en su casa, algo así como lecciones extra. En una de las sesiones llevé una mini falda de mezclilla y sí, se me veían los calzones; cómo no si estábamos sentados todos en el piso. No es el primero que me señala respecto a esa tarde "Mariana, se te vieron los calzones".

Sus palabras me hicieron recordar a un profesor que por aquellos tiempos impartía Teoría Literaria. No sé por qué, un día me alcanzó en uno de los pasillos de la vieja Facultad de Filosofía y Letras para decirme que se veía obligado a comunicarme que cuando participaba en clase brillaba, que destacaba del resto, que era especial. Le dí las gracias e intenté ser amable, al mismo tiempo que trataba de cortarle el rollo. Pero insistía en dejarme bien clarito lo que pensaba. Cuando por fin terminó y se dio por satisfecho, nos separamos. Yo me alejé hacia la parada del bus que solía tomar a casa pensando en sus palabras, en que había sido muy lanzado el profe éste, en que se le había ido la olla de más. El resto del curso no pasó nada más, los dos como si nada. Tengo que admitir que alguna vez llegué a follármelo en una de las mesas del salón de clases, mientras nos explicaba hostias eternas sobre la teoría de la literatura. No era atractivo en sí, pero supongo que me tiraba vibra sexosa y yo, que nunca he sido una santa, recibía las vibras y me lo follaba ahí en plena clase. Era una buena fantasía. Un curso después o así me volvió a abordar en un pasillo para decirme que se había sentido un poco mal por aquel encuentro en el que me confesó su devoción, por llamarlo de alguna forma, pero que había hablado al respecto con su terapeuta y que él le dijo que no tenía nada de malo en expresar sus sentimientos o lo que fuera. Supogo que lo volví a ver con cara de what, lo dejé hablar, le dí el súper avión y seguí mi camino. Yo sólo me lo había follado imaginariamente en las clases. Nunca pasó nada más y el tío hasta al terapeuta le fue a contar cosas de mí. No lo había contado antes.

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Si vamos a Café Tacvba bueno. Si no, también. Creo que es el mejor pretexto para reunirse con amigos y recordar viejos tiempos. Los imprescindibles viejos tiempos.

NOTA: Me cago de risa y pido disculpas por tanta falta ortográfica por aquí. Me cae que pongo interés, el suficiente como para escribir medianamente bien y tener los fallos propios de toda cabra desbocada. Por aquello de "intrañables".

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