viernes, julio 24, 2009

Exégeta maldita


Me niego, por todos los dioses, a hacer las veces de interprete del comportamiento masculino. Me niego a aceptar que el jalón de trenza represente en realidad aprecio incipiente de quien tarde o temprano las va a dar. O que un buen polvo o dos, o tres, o cinco, o diez, ya sean gatillazos o sendos maratones de larga duración, quieran decir en el fondo que el tío en cuestión se está clavando, por eso te busca sólo a ti para dar rienda suelta a sus más bajas, pero no por ello nada despreciables, pasiones.

Hay que apegarse a la lectura líneal. Cero interpretaciones, nada de la exégesis que aprendí oh, sí, maldita sea, durante la universidad, allá en el Departamento de Letras de la UdeG. Al carajo con la hermeneútica y el afán de Ricoeur, de Gadamer. A la puritita chingada todo aquel conocimiento e ímpetu interpretativo. De ahora en adelante bastará (o tendrá que) con tomar las acciones al pie de la letra. ¿Que compró cocacolas light cuando bebe cocacola normal sin cafeína? Sabrá dios por qué. ¿Que se acordó de pedir mostaza en el McDonalds para tu hamburguesa, cosa que hay que pedir, porque no la dan, y cosa que tú le comentaste anteriormente? ¡Bah! Casualidad pura. ¿Que le importa tu orgasmo antes que el suyo, que se esmera por darte no uno, dos, tres, cinco, ocho? Cosas de la vida, seguro. ¿Que se va mañana de vacaciones y te pregunta para hacer algo luego? Normal, ¿no? Como que no tiene qué hacer. ¿Que lo invitas al asado y le pides cubitos de hielo, los cuales busca obediente y no llega hasta que los consigue? Nada, que es atento nomás. ¿Que le propones una sexcapade el lunes por la noche y limpia entero el pisito, te recibe con cena y vino tinto? Es que es un muchacho amable. ¿Que te lleva de playas, a Vic, al Tibidabo, lugares que no conoces y te explica datos históricos si los hay? Es que quiere que estés preparada para tu proximo novio catalán, aunque tú le aclaras que prefieres un belga si a esas vamos. ¿Que le dejas una nota el día que se fue pronto a su curso y te quedaste en su casa un rato más, la cual ves días después encima de la mesa que recién limpió, tirando a la basura todo lo inservible? Exacto, nada, que ya la tirará.

Justo eso: nada, absolutamente nada de lo anteriormente listado quiere decir algo más; nada sugiere que quizá el chico pueda estar interesado en ti para alguna otra cosa que charlar largo rato, follar otro tanto, pasar momentos agradables e intensos, otros medio aburridos, pero qué le vamos a hacer, también de estos hay en toda relación amistosa; nada apunta a que quizá en algún futuro se vislumbre un encantamiento mutuo, un enamoramiento total. Porque nada, pero nada de lo que el chico hace va más allá que la persecución de una bella "amistad", según él mismo lo ha aclarado, "nada que empiece o termine", según a puntualizado.

Y no soy ninguna excepción: soy la regla. Y estoy comenzando a sentir que vivo en el eterno bucle de la gente sin pareja y que hay una especie de coladera por la cual no puedo pasar, para acceder así al mundo de los con pareja. Vivo en un escaño más abajo de ese cielo de amor y compañía. Así ha sido desde que me acuerdo: no he vivido con ninguno de mis novios, aunque algunos casi viven conmigo; la mayoría de mis relaciones han terminado medianamente bien y por iniciativa del susodicho, muy a mi pesar; no he durado más de 3 años de relación activa y la mayoría han sido un corta y vuelve reiterativo. No hay valiente, no. Se necesita ser valiente, sí, o estar muy enamorado, porque cabra sencilla, no soy. Difícil, complicada y emancipada que parece ser lo peor.

Por hoy, me rindo. Y van a disculparme este tema tan cansón, pero el agua me llegó a los aparejos. Vivo en este bucle por ahora y es raro ver cómo se repiten ciertas cosas. Da mucha, pero mucha hueva, más de la que nunca hubiera imaginado. Más vale sola, dicen, y pues sí, más vale sola. Aunque también dicen más vale pájaro en mano, así que a veces, pos una se emociona ante cualquier parajito. ¡Ay! ¡El pajarito! Y así las cosas, maldita sea.

PICTOGRAMA: "Barcelona. Punto". Más claro ni el agua. ¿Que si me voy a poner triste? No. La gente va y viene, sólo me molesta un poco estar como en un bucle porque tengo deseos y aspiraciones y demás. ¿Que si siempre ha sido así? Pues sí, y qué pedo. ¿Tengo la culpa de tener tantas carencias afectivas? Hasta donde veo, tengo justo las necesarias, que a punta de putazos se me quitó la manía de ponerme de modo para que me utilizaran, maltrataran y manipularan al son que más les gustara. ¿Será hormonal el pedo? Quizá, no muero por tener hijos, pero mis óvulos van en decadencia. Blah.

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