viernes, julio 24, 2009

Exégeta maldita


Me niego, por todos los dioses, a hacer las veces de interprete del comportamiento masculino. Me niego a aceptar que el jalón de trenza represente en realidad aprecio incipiente de quien tarde o temprano las va a dar. O que un buen polvo o dos, o tres, o cinco, o diez, ya sean gatillazos o sendos maratones de larga duración, quieran decir en el fondo que el tío en cuestión se está clavando, por eso te busca sólo a ti para dar rienda suelta a sus más bajas, pero no por ello nada despreciables, pasiones.

Hay que apegarse a la lectura líneal. Cero interpretaciones, nada de la exégesis que aprendí oh, sí, maldita sea, durante la universidad, allá en el Departamento de Letras de la UdeG. Al carajo con la hermeneútica y el afán de Ricoeur, de Gadamer. A la puritita chingada todo aquel conocimiento e ímpetu interpretativo. De ahora en adelante bastará (o tendrá que) con tomar las acciones al pie de la letra. ¿Que compró cocacolas light cuando bebe cocacola normal sin cafeína? Sabrá dios por qué. ¿Que se acordó de pedir mostaza en el McDonalds para tu hamburguesa, cosa que hay que pedir, porque no la dan, y cosa que tú le comentaste anteriormente? ¡Bah! Casualidad pura. ¿Que le importa tu orgasmo antes que el suyo, que se esmera por darte no uno, dos, tres, cinco, ocho? Cosas de la vida, seguro. ¿Que se va mañana de vacaciones y te pregunta para hacer algo luego? Normal, ¿no? Como que no tiene qué hacer. ¿Que lo invitas al asado y le pides cubitos de hielo, los cuales busca obediente y no llega hasta que los consigue? Nada, que es atento nomás. ¿Que le propones una sexcapade el lunes por la noche y limpia entero el pisito, te recibe con cena y vino tinto? Es que es un muchacho amable. ¿Que te lleva de playas, a Vic, al Tibidabo, lugares que no conoces y te explica datos históricos si los hay? Es que quiere que estés preparada para tu proximo novio catalán, aunque tú le aclaras que prefieres un belga si a esas vamos. ¿Que le dejas una nota el día que se fue pronto a su curso y te quedaste en su casa un rato más, la cual ves días después encima de la mesa que recién limpió, tirando a la basura todo lo inservible? Exacto, nada, que ya la tirará.

Justo eso: nada, absolutamente nada de lo anteriormente listado quiere decir algo más; nada sugiere que quizá el chico pueda estar interesado en ti para alguna otra cosa que charlar largo rato, follar otro tanto, pasar momentos agradables e intensos, otros medio aburridos, pero qué le vamos a hacer, también de estos hay en toda relación amistosa; nada apunta a que quizá en algún futuro se vislumbre un encantamiento mutuo, un enamoramiento total. Porque nada, pero nada de lo que el chico hace va más allá que la persecución de una bella "amistad", según él mismo lo ha aclarado, "nada que empiece o termine", según a puntualizado.

Y no soy ninguna excepción: soy la regla. Y estoy comenzando a sentir que vivo en el eterno bucle de la gente sin pareja y que hay una especie de coladera por la cual no puedo pasar, para acceder así al mundo de los con pareja. Vivo en un escaño más abajo de ese cielo de amor y compañía. Así ha sido desde que me acuerdo: no he vivido con ninguno de mis novios, aunque algunos casi viven conmigo; la mayoría de mis relaciones han terminado medianamente bien y por iniciativa del susodicho, muy a mi pesar; no he durado más de 3 años de relación activa y la mayoría han sido un corta y vuelve reiterativo. No hay valiente, no. Se necesita ser valiente, sí, o estar muy enamorado, porque cabra sencilla, no soy. Difícil, complicada y emancipada que parece ser lo peor.

Por hoy, me rindo. Y van a disculparme este tema tan cansón, pero el agua me llegó a los aparejos. Vivo en este bucle por ahora y es raro ver cómo se repiten ciertas cosas. Da mucha, pero mucha hueva, más de la que nunca hubiera imaginado. Más vale sola, dicen, y pues sí, más vale sola. Aunque también dicen más vale pájaro en mano, así que a veces, pos una se emociona ante cualquier parajito. ¡Ay! ¡El pajarito! Y así las cosas, maldita sea.

PICTOGRAMA: "Barcelona. Punto". Más claro ni el agua. ¿Que si me voy a poner triste? No. La gente va y viene, sólo me molesta un poco estar como en un bucle porque tengo deseos y aspiraciones y demás. ¿Que si siempre ha sido así? Pues sí, y qué pedo. ¿Tengo la culpa de tener tantas carencias afectivas? Hasta donde veo, tengo justo las necesarias, que a punta de putazos se me quitó la manía de ponerme de modo para que me utilizaran, maltrataran y manipularan al son que más les gustara. ¿Será hormonal el pedo? Quizá, no muero por tener hijos, pero mis óvulos van en decadencia. Blah.

miércoles, julio 22, 2009

¿Es verano? ¡No te quiero conocer!

Un arrocito se coce a fuego lento. Se trata de un verano adelantado. No lo supe reconocer. Y no, no me gustan los amores de verano, las aventuras veraniegas, el sexo estival. Digo, no me gustan para un rato nada más. Para que cuando se extinga el último chorro de calor voraz que el estío nos trae, las ganas por retozar resulten aburridas, cansonas, tediosas y todo se rompa en mil pedazos irreconstituibles, como una bolsa de papel mojada por la lluvia.

A mí la paciencia es lo que menos se me da. Supongo que lo iré a aprender algún día, como hoy, por ejemplo, en el que extrañamente no me siento ansiosa por nada. Aunque quizá sólo sea que las señales de vida son nulas, que los mensajes erroneos o contradictorios y que me dé más hueva intentar comprender que sólo limitarme a tomar las cosas literalmente. En tal caso, Lisboa con una portuguesa no suena nada mal, como el pensamiento que se me quedó atragantado en la cabeza de que Bruselas con un belga serían más que bienvenidos en mi experiencia de vida.

Anoche, a falta de una correa que apretar con los dientes, mordí la almohada, solté un par de lágrimas y medio dormí con las imágenes de un futuro ficticio, una siempre reconfortante manera de hacerse al sueño. Esta mañana comprendí que tengo que seguir siendo la dueña de mi vida, de mis decisiones, de mi camino y que no quiero sacarme la lotería yo sola: habrá alguien lo suficientemente listo, inteligentillo pues, que sabrá como llegar a sacarse su propia lotería y, como dice Natalia, ir conmigo de premio a rentar pelis a la videotienda más cercana.

Así que todo, todo sigue a fuego lento. No tengo prisa. Aún me encanta esta etapa de soltería total, sin rollos ni relaciones, nada que empiece o termine. Todo esto a colación de que llevo un añito sin novio. Y qué felicidad. La última vez no fue la mejor y la mejor pasó hace tanto, que ya no me acuerdo. El terreno está planito, así como para construir de nuevo.

Es verano, verano medio y no, no quiero conocer a ese cinéfilo hermoso que sea lo suficientemente valiente para tomar a esta cabra por los cuernos y fundirse en besos y abrazos. No todavía, porque no odio el verano, pero sí, ja, ja.



jueves, julio 16, 2009

Camisa de fuerza


Arriba, abajo o donde hace tiempo no has estado. En el pico más alto, en tu mejor momento.

Si tan siquiera odiara tanto a alguien, pero no, soy como una descafeinada versión de mí misma últimamente. Tibia y aburrida. Anodina y superflua. Declaro la guerra total a toda estrategia que tenga que llevarse a cabo. Aunque odie confesarlo, quiero volver a ser la de ayer, porque es más fácil remitirse a lo que ya existió, más fácil que reinventarse aquí y ahora.

Extraño el piso de Grácia, extraño algunos de los momentos que viví ahí. Mi vieja habitación, pequeña, pero no tanto, pero confortable, mía. Me gustaba. Supongo que todavía no hago mía la que habito ahora. Aunque me encanta el balcón.

Hay algo que me mantiene inquieta. Algo que me lleva al desvelo continuo de domingo a miércoles. Es como la sensación de ser y estar, pero con una camisa de fuerza que constriñe mis deseos por pedirte que me abraces por la espalda, que beses mi cuello, mientras enumeras lo que te gusta de mí. ¿He dicho antes que odio las despedidas? ¿Que odio llegar al final del libro, de la película?

Cobarde y ambigua como siempre, me revuelco en la mediocridad de ser Mariana ahora.

PIC: "Vaso medio lleno". En mi estúpida obstinación por verlo todo positivo, decaigo, pero sigo siento estúpidamente positiva. Algo bueno tenía que tener aún estando premenstrual. ¡Aaaargh!

martes, julio 14, 2009

Encuentros cercanos en la videotienda

En aquel videoclub solía fijarme en las parejas que iban a elegir películas juntas. No me interesaba propiamente lo que elegían, sino el ritual, ir juntos a buscar un objeto de ocio temporal para compartir. No era en sí envidia, pero añoraba encontrarme en la misma situación. Las pocas veces que yo fui con un novio, tan no quería al novio, que me supo a nada la experiencia. Iba con frecuencia a esa videotienda. Me perdía horas entre las estanterías. Metía la nariz en la selección de producciones alemanas, francesas, el cine de autor o las simples comedias románticas.

Es gracioso como en las ciudades nos rondamos sin siquiera conocernos y un día nos vamos a conocer en otro contexto totalmente distinto al que nos envolvió alguna vez sin saberlo, como un barrio, una universidad, el gimnasio. Vale, no es gracioso. Pasa porque toca. Pasa cuando tiene que pasar. Y pasa en una de esas vueltas que damos para tocar a otros y conocer así nuevos universos.

Y lo admito, más de una vez entré a la tienda de video con la ilusión de tocar alguien, de que me tocara otra órbita. No importaba la sección, no hubiera juzgado al portador de un dramonón de cinco yemas o de una de acción cutre y facilona. Yo sigo esperando sacarme la lotería sin enterarme, para ir al videoclub con mi hermoso premio a sacar pelis para los dos.

FOTOMANÍA: Obra y gracia de la mamacita que hace las veces de mi computador. Ando como en sequía. No se puede tener todo, me riegan por un lado, pero sigue habiendo partes por tratar. Las miradas, los orgasmos no son todo en esta vida, qué se le va a hacer. Insaciable reportando desde el valle de la afición por las caricias duraderas en el cuerpo, en el alma. Ahí nomás papá.

lunes, julio 13, 2009

Ojos de cabra

Verano en pleno. Sería una tontería no pensar que es el mejor de todos. El momento que estás viviendo es sin duda el mejor de todos. Eso sí, una racha de buenos momentos encadenados te hace la semana, el año, el mes.

Luego de poco más de un año de pastas, de que el mundo fuera lo más raro para mí, el sol salió. Qué cursi, tantos orgasmos me están poniendo lela.

En otros asuntos, descubrí un disque periódico online que recién se lanzó allá en mi pueblo, resulta ser el TVyNotas del periodismo y la política locales. Pura cosa linda. Eran algo tan necesario, lo juro por dios que me mira.

Y mientras tanto el verano sigue sin llegar aún a su punto más alto. Ojos de cabra en todo lo alto.

PIC: Pura felicidad. Pura buena onda. Por dios, ni los días nublados me traen pesar. Traigo como ese feeling de cosa buena, cosa linda. Y no tengo ninguna gana de naugrafar.


viernes, julio 10, 2009

La misma mujer

¿Estaba más delgada? ¿Follaba más? Lo primero sí, lo segundo, ejem, pos la verdad es que nunca follo tanto como quisiera, pero bueno, el punto es que ay cabrón con la diferencia.

2004
















Debo admitir que la segunda foto se tomó recién mi separación con mi ex novio catalán, que no es que me haya dolido mil, pero como que no estaba en mi mejor momento (mi mejor momento es hoy, que medianamente follo como dios manda).

También tengo que apuntar que la ceja delgada me cambia mucho el rostro, qué decir de las gafas negras, menos anchas que las rojas. Me urge cambiarlas, porque sí, siento que no me sientan de maravilla. Cosas que tiene la vida.
2008

Crepúsculo tapatío

No sé por qué vergas, pero los jueves en la noche se me antoja mil tomar una chela con amigos. El problema es que el viernes comienzo en el hostal a las 10 am, lo cual no ayuda nada. Eso sí, dios es grande y trae el sol sólo para mí: uno de los chicos del hostal se va y yo paso a ser la que más antigüedad tiene (en cuanto a empleados buenos y que están en la gracia del jefe, jajajajaja). El punto es que a partir de agosto yo puedo elegir mi horario como más me convenga y eso significa como se me dé la regalada gana. Soy tan feliz, porque así podré organizarme bien, descansar los fines de semana y un día entre semana, porque hasta finales de septiembre lo sigo combinando con CasacAsia que, by the way, me tiene hasta la madre y lo que sigue, pero resisto como una jabata, todavía ocupo el dinero para poder viajar a México, no sé, en noviembre o así.

Tengo ganas de ir y no al mismo tiempo. Extraño como lo más a mi familia, a mis amigos, pero hay muchas cosas que me dan hueva suprema, como la eterna endogamia tapatía (nunca comprendí el gusto por revolver babas y otros fluidos unos con otros ¿Es Guadalajarita la bella, tan, pero tan chiquita así? Supongo, porque ¡ay dios! con la cogedera entre todos), como los políticos de mierda (bueno, al menos Jalisco ya no está gobernado por el PAN, lo cual no quiere decir que los que llegan sean una mejor opción, pero como que desde lo del rave aquel en el que miles de jóvenes tragaron polvo porque los obligaron a ponerse pecho tierra, mandato directo de Ramírez Acuña, por lo menos los jóvenes no debieron votar al PAN de nueva cuenta, evitando así la penosa participación de Etilio, qué vergüenza), como los chismes de mierda (sí, yo era bien chismosa y gozaba con ello. Tuve que cruzar un oceáno para entender que qué hueva, que eso es no tener vida, aunque de vez en cuando goce poquito con alguno que otro chismesillo. El que cotilla nace, cotilla muere, pero hay niveles, ¿eh?), el machismo de mierda y cualquier otra cosa típica de la vida tapa-tapatía.

Quizá algún día deje de renegar de ser tapa, pero es que da pena, hay cada ejemplar (y justo ahora estoy pecando de criticona, otra perla tapatía por ejemplo).

Sin excederse pues, que al cabo es bien bonito ser tapa-tapa. O, ¿no? Sí tú.

Bueno, además, allá no puede moverse uno en bicicleta sin arriesgar el pellejo cada vez que se pedalea.





FOTOGRAFAFAS: De la serie "La comida y sus formas". Carne en forma de corazón, hot cakes que parecen Pac Man. Viva el ocio cotidiano. Viva la comida. Viva el efecto de la comida en mis formas. Ja, ja. Es que intenté ponerme a dieta y funcionó, pero lo que sea de cada quien, a mí me gusta comer. Mucho. Qué se le va a hacer. Eso sí, estoy gordibuena que te cagas. Ni tan gordis, pero buena, todavía (si no me echo porras yo, ¿quién?) ja, ja, ja.

miércoles, julio 08, 2009

Entrañables viejos tiempos

Todavía no sé qué pedo ni qué onda. Escucho y escucho el último disco de Café Tacvba, sino, para ponerme al día. Darán un concierto el 25 próximo y queremos, mis allegados mexicanos y yo, ir a verlos. En parte para recordar viejos tiempos, en parte para no sentirnos tan lejos de casa. Son pocas las rolas que me encantan, no como antes. Cosas que tiene el paso del tiempo.

*

Un viejo amigo de la carrera me escribió un mail bastante revelador. Me sorprendió y me gustó. Directo y sincero me dice que mientras follaba con una alumna suya pensó en mí. Una mujer diferente, me llamó. Hace años que no lo veo. Evocó alguna clase que tuvimos con un profesor de periodismo en su casa, algo así como lecciones extra. En una de las sesiones llevé una mini falda de mezclilla y sí, se me veían los calzones; cómo no si estábamos sentados todos en el piso. No es el primero que me señala respecto a esa tarde "Mariana, se te vieron los calzones".

Sus palabras me hicieron recordar a un profesor que por aquellos tiempos impartía Teoría Literaria. No sé por qué, un día me alcanzó en uno de los pasillos de la vieja Facultad de Filosofía y Letras para decirme que se veía obligado a comunicarme que cuando participaba en clase brillaba, que destacaba del resto, que era especial. Le dí las gracias e intenté ser amable, al mismo tiempo que trataba de cortarle el rollo. Pero insistía en dejarme bien clarito lo que pensaba. Cuando por fin terminó y se dio por satisfecho, nos separamos. Yo me alejé hacia la parada del bus que solía tomar a casa pensando en sus palabras, en que había sido muy lanzado el profe éste, en que se le había ido la olla de más. El resto del curso no pasó nada más, los dos como si nada. Tengo que admitir que alguna vez llegué a follármelo en una de las mesas del salón de clases, mientras nos explicaba hostias eternas sobre la teoría de la literatura. No era atractivo en sí, pero supongo que me tiraba vibra sexosa y yo, que nunca he sido una santa, recibía las vibras y me lo follaba ahí en plena clase. Era una buena fantasía. Un curso después o así me volvió a abordar en un pasillo para decirme que se había sentido un poco mal por aquel encuentro en el que me confesó su devoción, por llamarlo de alguna forma, pero que había hablado al respecto con su terapeuta y que él le dijo que no tenía nada de malo en expresar sus sentimientos o lo que fuera. Supogo que lo volví a ver con cara de what, lo dejé hablar, le dí el súper avión y seguí mi camino. Yo sólo me lo había follado imaginariamente en las clases. Nunca pasó nada más y el tío hasta al terapeuta le fue a contar cosas de mí. No lo había contado antes.

*

Si vamos a Café Tacvba bueno. Si no, también. Creo que es el mejor pretexto para reunirse con amigos y recordar viejos tiempos. Los imprescindibles viejos tiempos.

NOTA: Me cago de risa y pido disculpas por tanta falta ortográfica por aquí. Me cae que pongo interés, el suficiente como para escribir medianamente bien y tener los fallos propios de toda cabra desbocada. Por aquello de "intrañables".

martes, julio 07, 2009

Finitud, bendito tesoro

Como me siento hoy, que últimamente no es como pocos días, como feliz, pero no chirriante, como relajada sin caer en ninguna laxitud, como intensa, total. Quisiera no tener que admitirlo, pero hay besos, caricias y abrazos. Y eso le da un tinte especial a cualquier cotidiano. Las caricias del amigo que no quiere rollos ni relaciones, nada que empiece o acabe. Los besos del amigo al que no le he pedido que se case conmigo, al que no le he saltado al cuello, al que no persigo ni acoso. El amigo al que no conozco lo suficiente como para saber si querría iniciar algo que tenga que terminar, aunque para mi gusto las amistades también son relaciones y terminan algún día si se cree necesario.

Y es que no quiero lamentarme por la cualidad de finitud de las relaciones, cualquiera que sea; de momento no me da la gana tener miedo a los finales, muchos tan necesarios que se les agradece la llegada, porque se les intuyó por mucho tiempo y, quizá, se les negó como al demonio que todos tenemos dentro en detrimento de la salud mental y emocional de uno.

Hoy no estoy en finales, pero el dolor aprensivo que nos acaba cuando sentimos perder eso que quisimos tanto, es uno de los peores dolores internos. Nos saca de toda jugada, nos elimina de toda vida. Y duele perder, aunque sea a veces necesario. Es lo que toca cuando toca y si bien cuesta más que lágrimas salir de una de esas, estoy casi segura que es la única manera de forjar un corazón valiente. Con todo, valiente y todo, quiero más besos, abrazos y caricias bañadas de mucho sudor de verano. Terminen o no las cosas, inicien o se queden a medias.

FOTO: "Aquí y ahora". Saber cuándo cerrar, cuando acabar capítulo, pasar página, seguir adelante son cosas que deberíamos traer insertadas en el chip nomás nacer. Hay que joderse y aprender a punta de los golpes de la vida. Ja, ja. Y armarse kits de supervivencia.




sábado, julio 04, 2009

La semanica ésta de los cojones

Vaya semanita que apenas termina. Con sus chistes de mal gusto, risas eternas al respecto, con coraje y ganas de salir corriendo, con pocas horas de sueño, con choques de frente: todo duro y directo.

Una semana redonda de esas que se antoja vivir a veces, cuando se está en demasiada calma. Todavía por ahí del sábado pasado pensaba "¡ah! ¡Qué calmadito todo! Qué a gusto así, tan calmadito todo" y tómala barbón, porque siempre pasa, que cuando abres el pico, lo que no sucedió en un mes, acude a ti en pocos días.

Ahí andaba yo de playas con el güerito, pero me parece que voy a descansar un poco. Ya he tomado demasiado sol. Y de salir, ni se diga, hasta departí con los guiris con los que nunca departo, porque no me interesa mucho o nada, algunas veces, conocer gente nueva, por lo menos no gente a la que veo en mi trabajo. Eso, no me gusta mezlcar el trabajo con mi vida personal, supongo que secuelas de las grandes enseñanzas del Grupo Reforma. Bueno o malo, no lo practico, hasta que las cosas llegan a mí sin esperarlo.

Entonces, vi al niño con juguete nuevo. Hablándose rodeado de novedad, siendo novedad al mismo tiempo. Y se me ocurrió eso de "¡ay, cosita!"; se me quitaron mucho las ganas de estar ahí.

Semana de ardor, por aquello del sol, felicidad y desasosiego, me sigo quedando con mi paz, mis pijadas y me vuelvo a teñir el pelo.


Trabajo de Reena Saini Kallat que ha experimentado con la pintura sobre distintos tipos de materiales. Aquí, sobre sellos de goma.


Es increíble el efecto. Cerca o lejos la textura es impresionante.


Hombre con bigotito apreciado desde lo lejos. ¡Ah! Porque en la India eso del bigote podría verse como una abstracción de la idea de masculinidad. ¿Qué tal, eh? Lo mesmo podría pasar en México. La vista general de la obra a lo largo de la sala para apreciar el efecto.


Plancha enorme llamada "White Heat". Al fondo, "Woman" de Ravinder Reddy, quien se especializó en esculturas en fribra de vidrio en tamaño real pintadas con colores brillantes, con grandes ojos que, por lo menos a mí cuando paso por ahí, me da la impresión de que es alguien de neta. Me saca un pedo a cada rato.


El calor blanco. Blanco. Toda una metáfora. ¿Quién dijo que el arte contemporáneo no cumple una función? Blah.


Esos ojos indios. Insisto, me sacan un pedo. ¡Ay, ojón!


Audaz. Y me encanta. También me saca un pedo, pero me gusta mucho esta serie "Híbridos" de Bharti Kher. Ahí nomás.


Sin palabras.


Sin aliento.


PICS: La nueva expo en CasacAsia en realidad se titula "Narrativas de India en el siglo XXI: entre la memoria y la historia", inserta en pleno arte contemporáneo. La primera vez que me quedé sola con el changarro, uy, qué miedo, lo juro por dios que me recorrió un aire frío por dentro. Hay demasiadas miradas en las salas, ojos de corcho, de madera, papel o video. Ya hice las paces con eso, pero sí que está creepy, da miedo.

viernes, julio 03, 2009

Alguien piensa en voz alta sólo para escucharse a él mismo

Solía enamorarme con suma facilidad una vez hallado el arrecife con el que encallar, porque en realidad se ha tratado de eso toda mi vida: encallo, luego existo. Y así no podía vivir, de manera que huí de aquella inmovilidad para hundirme, sí, pero, ¿es que hay acaso otra manera para resurgir si no es tocando fondo? Ya de vuelta, me encuentro bastante más fascinante que antaño y no es mera coincidencia: de los infiernos, salí con la certeza de que ya hay poco que pueda herirme tanto como yo misma, a menos que me tope con un campo minado y un mal paso desate la combustión que elimine mi cuerpo. Entonces, no habría mucho qué hacer. Y ya no se trata de encallarse y perder. Hay algo más y eso es lo que quiero ahora.

Quien piensa en voz alta eso de "no te vayas a enamorar de mi, oh, indefensa damisela", ¿qué quiere dar a entender? ¿Lo mucho que sufrirás si haces caso omiso de la advertencia? ¿Por qué? ¿Porque están jodidos por amor, por el pito, por tradición? No es que den por hecho que son tan irresistibles que caerás muerta. Habla su más profundo ser: es el miedo que se tienen a ellos mismos lo que les impulsa a enunciar, según ellos, el dique de todo futuro sufrimiento. El caso es que al enunciar ya están jodidos: ya les pasó por la mente, ya sintieron bonito. Sienten y eso, si lo sabré yo, descoloca a cualquiera.

Yo así no juego. Aunque la cosquilla al roce de piel sea inigualable. ¿No se puede tener al adulto con el cuerpo del niño? Porque niños, uno se acuesta con niños y amanece meada. Y yo así no juego ni maldigo al destiempo, porque no lo hay: no puede haber lo que nunca estuvo desde un primer momento.

Próximamente: Las esperadísimas fotos desde CasacAsia con amor pertenecientes a la serie "¿Hola? Soy arte contemporáneo del corazón de la India". Manténganse en sintonía.