miércoles, junio 24, 2009

Y de repente una playa

En toda mi vida catalana, casi que no he salido por ahí de playas. En la temprana primavera del 2006 fui a Cadaqués, playa rocosa en la cual ni tomé el sol, sólo hubo un pic nic rodeado por rocas enlamadas. El Mediterráneo y mi corazón estaban fríos. Sitges, por ejemplo, la he visitado varias veces, la más afortunada en compañía de mi hermana en septiembre pasado. Con Lulú fui a Castellón para el FIB también en 2006; entonces disfrutamos de Pixies, pero no de la playa. El calor casi nos deja derretidas en medio del pequeño pueblo valenciano. Y claro, está la playa que tenemos en la ciudad, atractivo indiscutible de Barcelona. Es hermoso salir de trabajar a las 3 armada con toalla y protector solar, coger la bici y bajar hasta Marbella o, incluso, quedarse al lado del Port Olímpic si es que da huevita avanzar más.

El otro día pude salir de la ciudad y conocer la playa de Cubelles. Con arena fina y un amplio margen para recostarse a tomar el sol.

El verano apenas comienza y yo ya estoy algo morena. Cosas de ir a la playa y platicar. Ya me encanta este verano.





HOT PICS: Sí, harto calor y hartas ganas de seguir yendo a la playa. Las últimas dos veces no he ido sola, que me encanta, pero tiene su puntito estar ahí hablando de todo y nada.

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