viernes, junio 05, 2009

Dándolas bien cabrón


Las arrugas que surcan el corazón, esas estrías que van dejando despedidas forzosas, abandonos inesperados, bofetadas de desprecio, hablan del dolor vivido, de lo insumisos que podemos llegar a ser por el miedo que da volver a darlas.

Aunque me encantaría enamorarme, me encantaría aún más estar en otra parte, más en mí, conmigo, preocupándome más por el acontecer político, implicándome en cuerpo y alma en la mejora del medio ambiente, luchando por impedir el cambio climático qué sé yo. Pero no, soy Mariana Islas y me enamoro a lo pendejo cada dos por tres. Idealizo a los cabrones a las primeras de cambio, quiero que me rescaten, imagino futuros de ensueño con ellos. Sí, así es.

FOTO: De la serie "Alta exposición". Se la prometí a Fabián, pero a la mera hora, se me antojo para este divertido post acerca de mis manías, perversiones y defectos.

3 comentarios:

Juan Pablo Baene dijo...

ahy!
suspirito!
buuuh
cochi cochi

C_A_R_N_E

recuerde
C:A:R:N:E

JULY dijo...

claro, como si fuera tan fácil encontrarse a un güey que no tenga en su reciente haber:

1. problemas en el trabajo
2. un abandono doloroso
3. un arrepentimiento por dejar a un antiguo amor y querer recuperarlo.
4. depresión o problemas con el alcoholismo
5. dudas sobre su identidad sexual
6. problemas de erección
7. economía a la baja...

Imposible. Al menos uno de estos pedos estará presente. Y ni modo, uno ahí va y se enamora.
Creo que me gustas más en el "modo folling" que lo que me gustarías en el modo "contra el cambio climático".

Mariana M* dijo...
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