jueves, mayo 07, 2009

No, aquí no hacemos beneficencia pública, de ningunísima manera

¿Alguien se pregunta por qué ya no salgo con mexicanos? No es sólo porque estoy lejos de México, no, sino porque ayer uno, con la visión nublada por un calentón, me dejó el enésimo mensaje en mi buzón de voz y luego de desearme que fuera muy feliz en Barcelona, que ojalá que el destino nos volviera a reunir (juró que utilizo estas palabras), asestó un "y a chingar a su madre" justo antes de colgar, por lo que me pude percatar del hecho.

El mexicanito en cuestión, de origen acapulqueño, estaba bastante feo, así que feito él, opta por ser dicharachero en el campo de batalla. Lo conocí "gracias" al chinito, quien en cuanto accedió al cielo catalán (entiéndase esto como que le dijo que sí una catalana) cerró conmigo tratos y todos tan felices, pero ¡ah! ¡no podía nada más ser así! El imbécil intentó montarme a su amiguito recién llegado a la ciudad condal, no sé, para entretenerlo, como somos mexicanos, su cuadrado cerebro pensó que era una buena idea, lo cual, no digo que no, en un universo paralelo o en mi vida pasada, donde ejercía como servidora social o principal promotora de actos de beneficencia.

Hoy comenzó mi nueva vida y no, no tengo aún un ordenador nuevo porque como mi permiso de trabajo caduca en octubre, en la FNAC no pueden tomar eso como garantía, pero estoy inscrita en un fresísima gimnasio y ya comencé la carrera contra la flacidez y los kilos de más. Lo juro por Madonna.



SOUNDTRACK: De Jack Peñate, bailable y, lo mejor, fresquita para este nuevo calor que arropa rico. ¡Uy!

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