sábado, mayo 30, 2009

Impaciencia Islas

Bordeando el cretinismo, uno tras otro llegan huéspedes al hostal. ¿Que si es imposible odiar a todos? Pues no. Despreciarlos es lo más fácil que me haya ocurrido nunca. Lo piden a gritos, lo reclaman como un derecho que obtuvieron al nacer. Uno tras otro desfilan mínimos destellos de ignorancia, del que es ajeno al lugar, del extranjero que recorre países para conocer diferentes culturas, pero no, a mí no me vacunaron con paciencia y comprensión.

No puedo negar que hay excepciones, los hay. Incluso, existen momentos fugaces en los que me esfuerzo por reunir datos, señas, horarios y recomendaciones adecuados para hacer de su estancia la mejor de todas, pero ¿cómo hago para situar en el mismo sitio todas las atracciones turísticas para aquel viajero sin tiempo qué perder yendo de un lado a otro? Y vaya que los hay.

A mí me sobra una poca de impaciencia. Tic, tac.

1 comentario:

NTQVCA dijo...

Hey Marianita, hay una notificación para las secretarias de parte del Direc en asuntos bipolares!