miércoles, mayo 13, 2009

Esta, no soy yo

Sentí el roce de sus manos. Recorrían mi espalda, se estiraban para alcanzar mi pecho. "Es que no puedo dormir más, la claridad me ha despertado". Me di la vuelta sólo para encontrarme sus terriblemente azules ojos. Algunos besos, una erección, jadeos y un orgasmo más tarde, abandonamos la cama para tomar té de coco con vainilla en la terraza. "También tengo mango". Gustaba hacerse de souvenirs como el té cuando hacía viajes de trabajo. A Portugal, aquí a la esquina.

No sé si sea cáncer o virgo, pero al musitar me recordó a un escorpión que me mostró esa vida que pueden crear las manos. En realidad, sé muy poco de su vida, pero no estaría mal tumbarse a su lado en la terraza de su piso a contar estrellas alguna vez.

No hay comentarios.: