sábado, mayo 30, 2009

Impaciencia Islas

Bordeando el cretinismo, uno tras otro llegan huéspedes al hostal. ¿Que si es imposible odiar a todos? Pues no. Despreciarlos es lo más fácil que me haya ocurrido nunca. Lo piden a gritos, lo reclaman como un derecho que obtuvieron al nacer. Uno tras otro desfilan mínimos destellos de ignorancia, del que es ajeno al lugar, del extranjero que recorre países para conocer diferentes culturas, pero no, a mí no me vacunaron con paciencia y comprensión.

No puedo negar que hay excepciones, los hay. Incluso, existen momentos fugaces en los que me esfuerzo por reunir datos, señas, horarios y recomendaciones adecuados para hacer de su estancia la mejor de todas, pero ¿cómo hago para situar en el mismo sitio todas las atracciones turísticas para aquel viajero sin tiempo qué perder yendo de un lado a otro? Y vaya que los hay.

A mí me sobra una poca de impaciencia. Tic, tac.

miércoles, mayo 27, 2009

El polvo que nunca fue


¿Hacerlo por 4 mil euros? ¿Con un tío que de borracho no puede ni apoyar los codos en la barra? Mañana no recordará nada, si ya el exceso de alcohol en su organismo pesa demasiado en sus párpados, no los puede mantener del todo arriba, así que con suma facilidad podría ni enterarse de que yo saldría corriendo de la habitación nada más él la hubiera palmado. Yo con los 4 mil euros en el bolso, corriendo enardecida por la emoción del que gana algo, para variar, de una manera insultantemente fácil, él con el condón como gorrito de fiesta en un pene que nunca pudo despertar.

Pero esas cosas nunca pasa, porque a pesar de que el pobre diablo que se atreve a proponerlas está que se cae de borracho, en cuanto le arqueas la ceja, entrecierras los ojos, sonríes de lado y muestras alguito de colmillo, preguntando que si por 4 mil euros quiere que le eches un polvo, para confirmar la oferta, la poca conciencia que le queda se le atraganta, le reseca la lengua: el último destello de cordura se aviva, aunque está cansado de la paja cotidiana, se retracta, balbucea argumentos aún más estúpidos e increíbles que su falsa propuesta y pierde el polvo que nunca existió, el que hubiera pactado como cierto y me hubiera ido a dar la vuelta al mundo.

FOTOGRAFRÍA: "Trazos de las cavilaciones más tontas que se me ocurren últimamente". No espero nada, sólo a que mi neurosis genética no me desgarre la piel y me dejé desprovista de cobijo. No espero, lo juro por Madonna. Lo que sí, es que ya se armó la gorda, porque Barça va 2-0 contra el Manchester. ¡Ups!

viernes, mayo 22, 2009

Objetos de salva

Hace mucho que no lo veo. Un par de años o así. Hace mucho más que ya no lo siento, no lo extraño, no lo busco de manera obsesiva por las calles, como flash en el recuerdo de la última vez o como rastro impregnado en mis comisuras, en la entrepierna. Pero, como quien no busca a nadie, me imagino que lo encuentro en alguna parte del país, nos tomamos unas cañas, vamos a un concierto. Nunca fuimos de los que bailan a lo loco. Tranquilitos, atentos al espectáculo, la música llenándonos las venas, así nomás. Y luego del concierto, los efectos de la bebida que nublan lo suficiente la visión, nos dan licencia, nos prestan fuego.

La curiosidad por saber si la combustión es posible ahora y no mata, pero envenena un par de sueños en plena vigilia. Y es normal. Tanto, o más, que esa historia con final feliz que solemos armar en menos de 5 minutos, justo después de conocer a alguien que nos gusta y que parece que se muere por llevarnos a su casa a follar. Si el acostón resulta exitoso, la historia crece y le salen hijos, casas, nietos, perros, viajes transatlánticos, insomnios, alegrías y demasiado amor.

El punto es que hoy está en Sevilla con esa cara larga de pocos amigos, magneto indiscutible, inexplicable para muchos, hermoso para tías como yo, que buscamos de quién asirnos, a quién salvar, aunque no sirva de nada y devenga sólo en un montón de sufrimiento y sangrías largas en cualquier época del año. No se menciona eso de amar. Aquí,  tiene que ver más el grito de adentro, el que parte las entrañas y desgarra corazones, que esa cualidad balsámica del amor. Y no se salva absolutamente a nadie, sólo se abrazan falsas esperanzas. Es una pelea de una misma contra una misma y todos los demás, incluyendo al objeto de salvación. A lo largo de la vida hay unos cuantos.

Y me perdí en el grito. Cesó hace tiempo y si bien lo extraño, esa línea salvaje yendo hacia arriba, hacia abajo brutalmente y sin aviso, se extinguió.

En este silencio sólo hay cavilaciones vanas, como lo del encuentro, el concierto y las babas que desprende una antigua historia de "amor".

Y es que el grito siempre vuelve
y con nosotros morirá,
frío y breve como un verso,
escrito en lengua animal.
Ahí donde solíamos gritar
LOL
1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando la luna)

jueves, mayo 21, 2009

Hablar por hablar

¿La última vez que estuve enamorada? ¿Importa?

En la voz del narrador de Sputnik, Mi Amor, Murakami apunta "por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio." (p. 242)

Pero me acuerdo perfecto de las dos últimas veces que me atravesaron el corazón, aunque haya sido con cuchillos de plástico y las heridas, apenas profundas, dolieran más por los torpes golpes de los maltratadores que por haberme atravesado la piel, el esternón.

Antes, cuestiona a rajatabla "¿por qué tenemos que quedarnos todos tan solos? Pensé. ¿Qué necesidad hay? Hay tantísimas personas en este mundo que esperan, todas y cada una de ellas, algo de los demás, y qué, no obstante, se aíslan tanto unas de las otras. ¿Para qué? ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando?" (p. 212)

Pude engrosar la piel. Tengo ganas de gritar. No, no como cuando vas a un concierto y te vuelves loco porque estás escuchando la preciosidad que te marea hasta el cansancio con ene mil reproducciones en la iPod.

Habla de Sumire: "Claro que no me resultó nada fácil aceptar que Sumire no sientiera apenas (o en absoluto) interés hacia mí como hombre. Cuando la tenía delante, notaba a veces un dolor agudo, como si alguien estuviera arrancándome las entrañas con un cuchillo acerado. Sin embargo, por más dolor que me reportaran, las horas que pasaba con Sumire eran las más preciosas de mi vida. Frente a ella olvidaba momentáneamente mi eterna soledad. Sumire expandía las fronteras de mi mundo, me hacía respirar hondo. Era la única persona capaz de hacerlo". (p. 72)

¿La eterna locura? ¿Esa que te puede causar alguien si te besa la espalda, si la acaricia hasta que termina? ¿Si te penetra por detrás? No por el culo, no, sólo en por detrás. ¿Bajo un móvil rojo en forma de espiral?

Cuando lo miré a los ojos, sentí calma. Sí, me gustó.

Universos Infinitos


SOUNDTRACK: Ya lo saben.

domingo, mayo 17, 2009

Quiero, quiero

Hoy, por momentos, me dí hueva, asquerosa y total. Porque me siento terriblemente patética esperando señales de vida del pez que hay que engordar.

Si bien es cierto que desde siempre no sé lo que quiero, sé que no quiero jueguitos, de estira y afloja. Quiero algo que fluya.

Y viendo esto, se me antojó aún más.

Allí donde solíamos gritar LOVE OF LESBIAN

Continúa


No tengo uno, tengo dos, ¡dos Ani Castillo!

Estoy, como quien dice, contentilla.

Mañana, a la Cova Fumada a darle duro al marisco, luego a la playa a tostarme que estoy un pelín descolorida. ¡Playa y sol! Así que habrá muchas fotos.

PIC: Mis hermosas ilustraciones. Desde Toronto hasta Barcelona. ¡Las amo!

sábado, mayo 16, 2009

Rápida recuperación

La niña imantada LOVE OF LESBIAN


Ando, como que ando media lela escuchando a estos tíos catalanes que cantan en español.

Y ya más repuesta a extrañas situaciones de rechazo. Me voy por ahí.

SOUNDTRACK: "Niña imantada" de Love of lesbian. Nueva adquisición.

No, no continuará



Hubo una vez una fiesta muy linda que se convirtió en bacanal. Qué raro, van a decir ustedes. Justamente, como no es nada del otro mundo y no hay mucho más qué contar este post será corto de cojones. Así que tan, tan.

SOUNDTRACK: Una canción bien bonita que me presentó Álvaro para animarme.

jueves, mayo 14, 2009

Y se nos fue, la Chubaca se nos fue

Chubaca (1995-2009)

Cuando mi hermana llegó un día de noviembre de 1995 con una cría de perro a la casa que recién ocupabamos en Chapalita, todos estuvimos renuentes al hecho de tenerla por mascota. Trece y medio años después nos ha dolido bastante verla partir, pero ahora Chubaca, la Chubis (por Chewbacca de Star Wars), descansa en paz. Se queda con nosotros para siempre.

Hace más de una semana hablé con mi hermana y me dijo que casi no comía y estaba muy flaca. Siempre fue de buen comer: zanahorias, brocoli, lechuga, pollo y tortillas estaban dentro de sus favoritos. Así que algo raro sucedía y sí, le diagnosticaron cáncer y un soplo en el corazón. Teniendo esto claro, se sabía qué hacer.

Obediente y cariñosa, amaba que le sobaras la pancita cuando llegabas a la Casa Islas. Odiaba el sonido estridente de los cuetes y solía ladrar con pasión a los perrotes que se paseaban por fuera de la reja. Claro, como estaba chiquita, detrás de la reja era la más brava. Se apareó dos veces con un frech puddle chaparrito y blanco (no me acuerdo de su nombre, chin). Saber qué habrá sido de sus crías, se regalaron todas; saber qué genes del padre y de la madre se arremolinaron en según qué partes. Dios los tenga en su gloria.

No tenía pedigrí alguno, pero su andar denotaba aires de grandeza. Adoraba a mi padre y fue fiel compañera de mi madre, quien finalmente se encargó de bañarla, alimentarla y llevarla al veterinario. Yo la adoraba, me gustaba que se echara en mi cama, pero tampoco crean que me hacía mucho caso. Ella sabía quién era quién y sólo se reportaba con los altos mandos.

Hace unos días una amiga me preguntaba que por qué no me hacía de un perro. Yo le respondí que si eso pasara querría decir que me quedaría aquí muchos años. Pero, ¿qué vida llevaría un perro encerrado en un piso en Barcelona? Eso es secundario, el punto es que todavía no soy capaz de cuidar a alguien así, como a una mascota se le cuida.


FOTO: De la Chubis sobre el pastito de la Casa Islas que mi madre mantiene en el máximo verdor. Lamento mucho no haberla visto por última vez, porque la última para mí fue hace más de dos añitos. Que descanse en paz. ¿Luego quién dice que no se encariña una con las mascotas? Chale.

miércoles, mayo 13, 2009

Esta, no soy yo

Sentí el roce de sus manos. Recorrían mi espalda, se estiraban para alcanzar mi pecho. "Es que no puedo dormir más, la claridad me ha despertado". Me di la vuelta sólo para encontrarme sus terriblemente azules ojos. Algunos besos, una erección, jadeos y un orgasmo más tarde, abandonamos la cama para tomar té de coco con vainilla en la terraza. "También tengo mango". Gustaba hacerse de souvenirs como el té cuando hacía viajes de trabajo. A Portugal, aquí a la esquina.

No sé si sea cáncer o virgo, pero al musitar me recordó a un escorpión que me mostró esa vida que pueden crear las manos. En realidad, sé muy poco de su vida, pero no estaría mal tumbarse a su lado en la terraza de su piso a contar estrellas alguna vez.

viernes, mayo 08, 2009

Te amo Calamaro



Empezó con Flaca. Yo empecé con Honestidad Brutal. Quizá en mis juventudes le escuché eso de "la otra noche te esperé bajo la lluvia, dos horas, mil horas, como un perro" (aunque esto inicialmente era de Los Abuelos de la Nada), pero mamé entero, al derecho y al revés, eso de "mi vida fuimos a volar con un sólo paracaídas, uno solo va a quedar volando a la deriva". Para ser mi segundo concierto en menos de un mes, luego de una larga, casi eterna sequía por no tener dinero o tiempo o la ocasión, fue muy bueno. Estaba nerviosa sin darme cuenta; cuando llegué al lugar pensé por un momento en vender mi boleto y salir corriendo, como no queriendo enfrentar a los fantasmas, a las viejas melodías, a los tiempos cuando la moneda cayó del lado de la soledad, porque, además de ídolo de multitudes, Calamaro fue mi compañero de noches solitarias, tristes y largas. Como a Cerati, dejé de escucharlo porque llegó a ser demasiado dolorosa la referencia. Claro que cuando abrieron las puertas del Auditori para poder tomar mi asiento corrí toda emocionada: por fin vería una actuación suya, casi que nomás lo conozco de fotos y creo que lo he visto poquísimas veces sin esas gafas de sol, menos hablando, era todo un acontecimiento.

Así que sí, con "Crímenes perfectos", "Estadio Azteca" y "Media Verónica" casi lloré. ¿Cómo hace este tipo para aprenderse tantas palabras que dicen tanto, que hablan de alguien que siente en nombre de los demás? ¿Por qué se mueve como si fuera parapléjico? Vaya que es raro este tío. Y aunque su mueca me remite a cierta estampa típica de argentino, por la cual no me pierdo nadita, lo adoro, me encanta. Le perdono todo, que diga amén.

Básicamente flipé porque el cabrón, además de darle a cuanto estilo musical se le ponga en frente, rockea bien y bonito, él al centro, el bajista Candy Caramelo, el guitarrista Diego García, no me pregunten por los nombres de los demás que no me acuerdo, nomás que al baterista le dicen The Kid por chaparrito, total, que ahí la alineación de los sieto musicazos, poniéndole bonito a sus guitarras.

Llorar, llorar ya no existe, pensé, cómo va a existir llorar con un cabrón como este cantando. Si casi llego al llanto es porque gocé escuchar en vivo la música, luego de escucharla hasta el cansancio y más allá en un triste ordenador. Cuando la música se vuelve viva, me quedo sin palabras, perpleja, disfrutando. Te amo Calamaro. A ti también Cerati, pero todavía no te puedo ni reproducir ni escuchar en vivo, todavía deseo un poco que te lleve la chingada, nomás un pelín.

FOTAZA: Ya sé, no es la mejor foto, ni mucho menos, pero me encantó el efecto de las luces gracias a que moví temerosa la cámara, no me fueran a regañar por andar tomando impresiones digitales del concierto.

NOTA: Además de musicazo, pinche Calamaro papacito.

jueves, mayo 07, 2009

No, aquí no hacemos beneficencia pública, de ningunísima manera

¿Alguien se pregunta por qué ya no salgo con mexicanos? No es sólo porque estoy lejos de México, no, sino porque ayer uno, con la visión nublada por un calentón, me dejó el enésimo mensaje en mi buzón de voz y luego de desearme que fuera muy feliz en Barcelona, que ojalá que el destino nos volviera a reunir (juró que utilizo estas palabras), asestó un "y a chingar a su madre" justo antes de colgar, por lo que me pude percatar del hecho.

El mexicanito en cuestión, de origen acapulqueño, estaba bastante feo, así que feito él, opta por ser dicharachero en el campo de batalla. Lo conocí "gracias" al chinito, quien en cuanto accedió al cielo catalán (entiéndase esto como que le dijo que sí una catalana) cerró conmigo tratos y todos tan felices, pero ¡ah! ¡no podía nada más ser así! El imbécil intentó montarme a su amiguito recién llegado a la ciudad condal, no sé, para entretenerlo, como somos mexicanos, su cuadrado cerebro pensó que era una buena idea, lo cual, no digo que no, en un universo paralelo o en mi vida pasada, donde ejercía como servidora social o principal promotora de actos de beneficencia.

Hoy comenzó mi nueva vida y no, no tengo aún un ordenador nuevo porque como mi permiso de trabajo caduca en octubre, en la FNAC no pueden tomar eso como garantía, pero estoy inscrita en un fresísima gimnasio y ya comencé la carrera contra la flacidez y los kilos de más. Lo juro por Madonna.



SOUNDTRACK: De Jack Peñate, bailable y, lo mejor, fresquita para este nuevo calor que arropa rico. ¡Uy!