sábado, abril 11, 2009

Full moon fever

La luna llena causó estragos. Entre fiesta, fiesta y más fiesta en el hostal mi jefecito santo y adorado se pegaba el cabreo de la vida porque ninguno miembro del staff se dignó a barrer unos polvarajos que dejaron los pinches paletas de mierda (sí, en España a los albañiles les llaman paletas. ¿Hola?). Yo, como amo mi chamba, no le discutí un pelín, porque sí, vi los polvarajos y como andaba en putiza lidiando con unos adolescentes australianos que tenían la música a todo volumen y andaban punto pedo, pos no, no los barrí ni en defensa personal. Eso sí, lavé putimil trastes sucios que dejaron estos gamberros hijos de puta. Entre tanto, me agüité un poco porque Gemma, que se estaba quedando hospedada en mi casa, prefirió irse a casa de la africana que le rentó durante un mes una habitación. Argumentó que en mi casa no se podía concentrar para estudiar o escribir por los ruiditos del niño, como no tengo puerta en mi habitación, pos se filtra todo. Y pues sí, me sentí chinche por no contar con un piso al nivel de los requerimentos de la visita. Bueno, pero ya se me pasó. En realidad debería brincar de alegría, ¿no? Me pasó justo lo que desea cualquiera con visita en casa: que decida irse a un hotel o algo así, je. Y es que en el historial de visitas, ya agarré callo y pues no, no me gusta recibir visitas, a menos que las quiera un montón como a Gemma. Si no, ejem, ejem, que se vengan al hostal. ¡Chin!

Ayer por la noche acudimos al Chico Chango la Alejandra y yo, en parte para aprovechar y salir que ella anda Rodríguez (como le llaman acá al hecho de que a una mujer casada se le vaya el marido de vacación y la deje solterita), en parte para despedir a Che que se regresó al gabacho hoy día. Bien cagado el Che.


¿Marihuana? Nooooo, Mariana. Pinche Che.


Me urgen unas pinches bambas a todo color. De momento ya me compré por internetssss (mi último nuevo vicio, compras vía web) unas Adidas para darle al ejercicio, porque sí, quiero ponerme la mar de buena para este verano y como que no quiero dejar de comer chido, sino mover mi culito santo y sudar, sudar mucho.


Aquí La Tía, Alejandra. Ella ya le dio a la corrida bien severo y bajó un chingo. Yo quiero estar como ella o como la Princesa Gato. De perdis. Además me compré en Mango Outlet unos vestidos bien pro para el veranos. No quiero dejar de lucirnos a todo lo que da. Eso y unas bambas New Balance están en el punto de mira.

FOTOPICS: De la noche de anoche por culpa de la cual no me desperté para ir a CasacAsia hoy y pos sí, creo que ya me odian; tenía buena coartada, pero pos con esas de que ya se vence mi convenio, capaz que ahora deciden no renovarlo. Por mi parte, estoy piense y piense si yo quiero seguir ahí, porque como que estoy un poco harta de tanto pinche trabajo. Ya pues, que es porque me quedé sin ordenador, pero bueno, igual, está de hueva eso de la pinche alfombrita que les conté por ahí.

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