viernes, marzo 20, 2009

Chamba, chambín, chambón

Llené mi botella de agua en CasacAsia. Qué sirvan de algo los pendejos. Últimamente estoy muy rayada con esta chamba. Con lo que ahí me pagan puedo pagar la renta mes con mes, por eso me aguanto, pero con los recientes montajes de las nuevas expos, aaaagh, qué hueva, hacemos de becarios chalanes y la neta, me da hueva. Y eso porque uno de los becarios antiguos tuvo a bien contarme que antes, en otros tiempos, cuando se montaba la obra los becarios se rascaban las pelotas en sus casas y no la hacían de corre-ve-y-dile, es decir, de chalanazo. Y la neta, qué pinche hueva. Y coraje.



Claro que en realidad debería conservar esta chamba por algún tiempo más. Por cierto, creo que también debería comprarme unas bambas nuevas, aunque estas me gustan demasiado.

Es raro pasar días enteros sin ver a mis amigos. Hoy, por ejemplo, no vi a nadie conocido prácticamente en todo el día. Extraño un poco eso de ir al trabajo y encontrame con mis amigos. Ahora, los encuentros más comúnes son virtuales. Aaaaagh. Eso sí, ya no me acuerdo lo que es vivir estrés por tráfico; casi nunca me subo a un coche, es sólo bicicleta, metro o bus. O caminar también, razón por la cual, creo, recién estreno un callo. Unas por otras.

FOTICO: Las bambas del siglo posando en el hostal, mi oficina del momento. Llegué con ellas a Barcelona y aún no me las puedo quitar. Tampoco quiero. Me gustan, rotas y todas me gustan. Rotas, mugrosas y miadas, para ser más que honesta.

1 comentario:

Cin dijo...

Pasa que esos converse son bien bonitos y yo tampoco los tiraría. Pasa que caminar es bien bonito. Pasa que, aunque ya no le guste su trabajo asiático, a mí me da gusto escucharla-leerla como en paz con el resto del mundo mundial. Eso. Un abrazo.