viernes, febrero 13, 2009

PMS

Justo el día que más premenstrual estoy, ese día, me tocan los huevos más que los albañiles tocan los suyos para acomodárselos. Me toca el típico pendejo que se cree el muy salsita, la alemana preocupada porque tendrá que dormir con su colega mujer en una cama matrimonial porque reservó una habitación doble y, la cagada mayor, me toca la parejita de italianos que vienen felices a pasar un fin de semana en Barcelona y ¡tómala! Que su reserva era para estos días, ¡pero de hace un mes! Encima me dicen que confirmaron por correo, voy, miro el correo y ¿adivinen quién contestó el puñetero mail? YO. Yo misma les dije que ajá, sí, aquí tienen reservadísima su habitación privada para disfrutar de su estancia en la ciudad condal sin problema alguno. Verga. Me quería morir, nomás por eso me empezó a doler la panza. Luego viene mi jefe a preguntarme por una reserva que se canceló ayer, pero que el tipo sí que durmió en el hostal, cancelada POR MÍ, así que, doble verga, ¿qué pasó? Pos que que de vez en cuando me pongo así como intolerantilla y me hartan y olvido hacer cosas y luego pues las hago mal. SÍ, MAL. En fin, tengo la tarjeta de débito del pendejo que se cree muy salsita porque se le olvidó por ahí y todavía no sé qué hacer: si devolverla cual buena persona que respeta a su prójimo, ajá; comprar impunemente mamada y media; ir a un bar y ponerme la borrachera de la vida y pagar con eso, en fin, que al final ni haré nada, seguro que ya la canceló, pero me dan unas ganas de joder al estúpido, pinche mallorquín de mierda. Lleva un puto mes en el hostal y diaro mame y mame. Si no estuviera premenstrual, no pasa nada, a ver, ahí lo navego, pero justo hoy, reviento de emoción ante la mala jugada de mis hermosas hormonas.

PS.

Parece que es el feliz día de "Vamos a discutir enfrente de la recepcionista todo lo que pase por nuestra cabeza aunque esto no sea de su incumbencia y no se muera ésta por saberlo". ¡Guack!

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