viernes, enero 23, 2009

Trapitos y etiquetas



Al parecer, soy una exigente de mierda. El resto de etiquetas que me endilgaron anoche no las voy a mencionar, porque me dan huevita. De hecho, cuando alguien me dice que estoy mal, que soy tal o cual con una seguridad tajante, cuando me dicen que me conocen perfectamente, me da miedo, porque ¿cómo o por qué puede alguien asegurar conocer a alguien? ¿Cuándo se acaba de conocer a alguien? En la vida, ¿se llega a conocer totalmente a una persona? Yo soy del particular punto de vista de que no se puede terminar de conocer a nadie porque los seres humanos somos por naturaleza cambiantes y qué bueno. Creo que hay que dejar muchas veces de etiquetar a las personas o de asegurar que las conocemos, relajarnos y dejar fluir las cosas. ¿Y si no fluyen? Pos ora sí que hacerse a un lado.

Esto a raíz de que anoche discutí con la compañera de piso guarra. Luego, mi otra compañera de piso con la que llevo una relación, por llamarla de una manera, sui generis, me reclamó malos tratos en las últimas 3 semanas.

A mi favor sólo puedo decir que estoy harta de que la primera no se involucre en las tareas básicas del piso como lo son tirar la basura, los desechos para reciclar o comprar detergente y suavizante por turnos. Le vale pito, y es validísimo, con pagar la renta puntual, ella se da. De la relación sui generis, ¿qué les puedo decir? Nunca, pero nunca se enrollen con su compañera de piso. Las mujeres son altamente complicadas. Re complicadas, diría yo. Quieren hablar y demenuzar todo y entender exactamente por qué pasaron las cosas. Y eso que yo soy vieja. No lo vuelvo a hacer. La cagué mil.

¿Recuerdan una serie de comentarios súper hirientes en el blog que atribuí a mi ex novio catalán? Era ella. Así que disculpa pública para él. Digamos que los confundí porque bueno, el tono era parecido y era alguien que habla castellano. Y digamos que sí, la muchacha se me puso flamenca a morir. Soy hija de perra, qué le vamos a hacer. Esa es la única etiqueta que me permito.

VIDEO: La serie que me robó el corazón en estos días, Pushing Daisies. Sólo he visto 6 capítulos de la primera temporada y caí rendida por el personaje de Lee Pacer, Ned. ¡Quiero uno así de guapo!

6 comentarios:

Natalia dijo...

No puedo creer que haya sido tu compañera de piso la de los comentarios mala leche atribuidos a tu ex, qué le pasa?.
Y sí, no terminamos nunca de conocer a las personas porque nunca somos los mismos que el día anterior.

Un abrazo querida y no pierdas energía donde no te escuchan.

Anónimo dijo...

tomalaaaaaaaaa! entoncessss, urge terapia gestalt!! pasenle un fon.. cambiate de ese piso YA!! YA!! YA!!

Mariana M* dijo...

De hecho, hoy veré 2 habitaciones en cuanto salga del curro; mañana 2 más. Esto se hará a la voz de ya.

Anónimo dijo...

Y aguas con el exlesborollo, porque parece que la tipa es de esas estilo acosador.. no olvidar el caso selena... aguas.. Marianika, aguas..!

Tito (a.k.a Alernaboy) dijo...

Pues fijate que hay estudios de la antigua china donde dice k el hombre de acuerdo a las estaciones del año y l aposicion del sol etc etc etc reacciona ante CUALKIER cosa dentro de 64 posibilidades, y k tmb hay 64 posibilidades para solucionarlas...
luego pues llego el jung y saco sus teorias dela personalidad...
en fin...
en este mundo capitalista y de homogeneidad pues es dificil encontrar alguien totlamente diferente...a menos k sea un ermitaño k viva fuera dela civilizacion...

saluidines!!!
vista mi nuevo post en El Mundo Feliz de Alernaboy

Adrián Santuario dijo...

señorita, ¿anda cerca de madrid? si es así, le invito un café.



saludos.